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La virgencita de la plaza

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Ana está sentada en un banco muy cerca de la virgencita de la plaza, hace que no, pero si, está rezándole. Le dice cosas que sólo ella sabe. Mastica cada palabra, una tras otra. Reza a gritos de boca cerrada, y los sonidos quedan ahí, asfixiados, para que sólo su virgen despintada la pueda oír. Y hacia fuera, sus gestos son los de una chica observando el paisaje en la placita de Mariano Acosta.
Hace calor, el verano se extendió más allá del otoño.
Lleva puesto un Short muy corto de tela, de la remera escotada y musculosa le salen dos brazos bien morenos, y de las axilas los vellos le brotan largos, entre la transpiración de verano y las hojas del otoño.
Un dolor le viene de golpe, se toma fuerte del vientre. Continúa su acto silencioso, madre Maria ayudame por favor. El sol la ilumina y la piel de Ana brilla.
La sangre atraviesa la entrepierna del short cayendo por las rodillas y de ahí a las zapatillas, la gota termina en un punto rojo sobre la lona blanca de su calzado. Luego otra vez la sangre fluye intensa por la marca que dejó la gota anterior.
Son las seis de la tarde, el barrio a esa hora no tiene la bondad de ser discreto y muchos menos desértico, por el contrario lxs trabajadorxs y estudiantes vuelven a sus casas, machacando las calles de tierra.
En el cetro de la escena está Ana, y todos van de acá para allá, se abre una puerta, se cierra otra. Una horda de nenes en guardapolvos desabrochados corren detrás de una pelotita de papel y cinta scotch.
Ana sigue en el centro. La sangre brota. Decide correr hasta su casa, lo más rápido posible. Corre, corre, roja y negra, la casa está en el fondo, blanca y lejana, no sabe si la están mirando,
Virgencita que no me vean, virgencita que no me vean.
Ya en la puerta, intenta abrir el portón pero se traba y ve que a dos casas están sus compañeros de colegio. El Rusito, un nene rubio de ojos claros y rosado por el calor, asoma la cabeza observándola entre el flequillo rubio que le cuelga de la frente, se acerca. Ana logra entrar. El rusito casi le pisa los talones, ¿Ana estas sangrando, te cortaste? Si, me corté en la plaza, ella entra sin volver la mirada.

Al día siguiente, el rusito se acercó diciendole: ¿estás mejor? Sí, gracias. Las palabras quedan atrás y ellos se adelantan en silencio, caminan juntos hasta la plaza y se sientan en el banco junto a la virgencita.
Es un milagro, Ana mira a la Virgen. El Rusito se le acerca despacio para no asustarla, le da un beso chiquito en la mejilla, luego otro y ella responde con un gesto, hasta que uno corre la cara y las bocas se pegan tibias.
La noche intensa comienza a caer sobre ellos, la gente entra en sus casas y en un rato, la plaza quedará oscura y solitaria.
Las manos de Ana se alborotan sobre el pelo del chico, él le acaricia los brazos, la abraza acercándola más a su cuerpo. Pegados, entre los cuerpos la respiración es tibia, afuera del abrazo, la noche está fría pero no importa porque un fuego nace desde adentro. Las piernas de él se meten entre las piernas de la chica y la rodilla va hasta el fondo presionando la entre pierna. Ella siente placer, algo la desborda, mete sus manos en el pantalón de su compañero y logra agarrarle el pene, el miembro asoma rosado entre el guardapolvo y las manos de ella. El intenta desabrocharle el pantalón, la chica lo rechaza con un movimiento, El rusito insiste. Ana cede, la mano tibia de él toca los bordes de la bombacha, deslizándose hasta llegar a los vellos púbicos y ahí, a unos centímetros, encuentra el pequeño sexo abierto y mojado de la chica. Ella le saca la mano manchada de sangre. El chico lo nota y sigue acariciándola con la otra mano. La mano mojada de sangre se seca apoyada sobre el banco.
Alguien se acerca gritando algo, los dos chicos abrochan, cierran, lo que tienen para abrochar y cerrar y salen corriendo en direcciones opuestas.

Tocarte con palabras (tres insistencias, entre otras tantas)

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Te tocaría con palabras

Camino en círculos
Y ahí esta tu cara de “ya lo sabia”

Te tocaría con palabras, porque solo así puedo,
Sos amor, tan amor no cambiaste en nada

Giramos sobre la misma cama
La historia Da vueltas

te deseo con las manos
El cuerpo el cuerpo:
______________es pura forma
perdida en conjugaciones baratas
que no me alcanzan

amanecer soleada, abrazada, besada

voy a chupar los círculos
que pisamos
vas a volver a enseñarme el camino
pero me voy a perder

Si pudiera alejarme de las palabras
Agacharme en el blanco_____________Correr la remera que no te cubre
y morderte la piel
estas moscas me dejarían en paz, hoy
que ni para la birra alcanza

y llegaría a vos, pero
mis veredas no son caminos y roma es de otro tiempo

me quedaste lejos

y yo
sin pies, ni manos, ni cuerpo

___________________tengo palabras
que no besan
no tocan, no abrazan, no te chupan la mirada así___________profundo,
como antes

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Mi novia poeta

“Hasta que choque china con África te voy a perseguir”

La última vez que te vi ibas en el tren, en un asiento enfrentada a mí. Me escribías un poema y yo intentaba hacer tu retrato apretado en una hojita. No podía dejar de mirar tu boca, tu nariz, tus pechos sostenido la remera, tus manos bailando con el lápiz.
Jugabas a desnudarte con palabras, para mi, ante mi, entre la gente que pasaba amontonada. Tus ojos me miraban con tristeza y me devolvían el reflejo de mi cuerpo en el fondo de tu retina, oscurecida quizá por algún puente o por un barco fantasma (a esa altura todo lo confundías).
De a poco te acercaste buscando una caricia, algo estaba mal.
Te di tu retrato, me diste tu poema. La hoja estaba cubierta de versos tachados, manchones elásticos, frenéticos, insultantes en el espacio, entre los renglones, afuera del papel, en tus manos…
Solo un verso era legible: “ya no te quiero”.
La gente, el tren, las vías, los ruidos de afuera, el calor de verano de esta puta Buenos Aires a cuarenta grados, todo sobre mí. ¿Y vos?
De otro lado del mundo, desdibujándote, en un agujero oscuro.

Ahora puedo pretender perseguirte con palabras. Como si mis palabras te pudieran dar la forma que necesitas para volver a mí. Igual te escribo.

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Ventana

La ciudad se empaña y transpira, en la habitación el otoño es cálido. La ventana es un pulmón que no da oxigeno sino imágenes entrecortadas, entre sudor y piel. Ella lo arranca de su abstracción, lo corre de la ventana y lo mete entre sus piernas, El es un hombre fuerte pero la desea demasiado, ahí, reside su debilidad.
Las manos de la chica están ocupadas, el cuello de él se desplaza de un lado a otro. En un acuerdo tácito cambian de posición, la humedad de la lengua de él sobre ese cuerpo femenino, tan lleno de feminidad y de erotismo, lo excita sobre manera, podría gritar.
La sube a una mesa y vuelve a perderse en el movimiento hipnótico de sus caderas.
Ella corre hasta la cama, el la persigue, ella cede y se recuesta al lado, lo agarra del pene y lo mete en su boca, lo mira a los ojos, el la mira.
Pero, recién es el comienzo de lo que vendría después, el colchón apenas si se ha agitado…
Son compañeros de una metáfora erecta en la comodidad de la habitación y el viento del otoño no los transporta con sus hojas y ramas. Por qué habría de hacerlo si están hundidos en el jugo de sus cuerpos, las sabanas los contiene arremolinados debajo.
La ventana está boca arriba y gime y canta. La ciudad se empaña y se moja, más y más.
Las lenguas se debaten entre la saliva y la tibieza, es tarde en Hurlingham. Ambos se miran de reojo, hay una duda: desandar el camino de sabanas o desecharlas del todo. Al final, las desechan porque mucha piel ocupa espacio.

El viento entra, y los desprende del colchón, entre hojas, ramas y tierra, son un remolino en el centro de la habitación, pero eso pasa más tarde.

La groupie

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“Los demás integrantes de la cadena se denominan consumidores. Aquél que se alimenta del productor, será el consumidor primario, el que se alimenta de este último será el consumidor secundario y así sucesivamente. Son consumidores primarios, los herbívoros. Son consumidores secundarios, terciarios, etc. los carnívoros”. *

La música fluye entre las piernas de los espectadores, el sonido del contrabajo golpea el piso y el techo, rebota en unos zapatos rojos, y de ahí a ella. Pero no a ella toda, sino a su entre pierna, lo siente. “Sabe como sabe un orgasmo”, la mujer lo dice para sí.
El Contrabajista se menea en el vaivén de la pieza de jazz, pone caras y acerca su rostro con tibieza al cuerpo de su instrumento. Las cuerdas le vibran en la mejilla. Siente poder, amor, vibra. Las luces le apuntan directo.
La imagen desde la platea es perfecta o ella la imagina como tal:
el contrabajista apoya la cabeza sobre el vientre de una mujer, desliza sus manos entre los pliegues de las piernas y la vagina. Sube de apoco, entre tanto el corazón late con fuerza. Late, late. El músico cambia las facciones del rostro abre su boca al cielo, invoca a una musa que no llega o que no ve, porque está entre el público.
Desde su asiento, la groupie fantasea con las manos de aquel hombre, el talento siempre le resulto sensual. Muy sensual. Quisiera chuparle los dedos y sacudir su cuerpo de un lado al otro del escenario.
Termina la noche y del concierto sólo le queda un recuerdo inconcluso porque falta el tacto, lo de siempre, llegar al otro, llegar al otro.
Un escritor, uno talentoso, juega a seducirla, ella lo sabe, intenta simular falta de interés pero no puede, los cachetes la delatan. Lleva baba de mujer que admira a un Dios de vereda, que no es otra cosa que un loquito como ella. Pero no le importa. Chupa el talento de los hombres, ve sus debilidades y los deja cuando se cansa de hurgar en sus temores y obsesiones.
Obsesiones, la groupie es una NENA OBSESIVA CORRIENDO UN CONEJO, CORRE CONEJO, ATRAPA CONEJO, BESA CONEJO, CORTA CABEZA A CONEJO. Pero conejo es veloz, conejo atrapa a nena, conejo muerde fuerte,conejo hábil, conejo-libre, ¡conejo de mierda!
“Podes caer en una trampa sin salida” la groupie se habla en tercera persona, todavía no se reconoce.
Músico, pintor, escritor, artistas diversos. Hace el amor con cuadros de colores, con Rimboudes argentos, con pequeños Dylansitos que nacieron a destiempo, cuando ya era tarde para pretender ser un dios del folck, del rock, del arte. (No somos novedad, nene, nos repetimos y nos mordemos el culito sobre el lienzo-papel-word).
A final del pasillo hay una estrella, alguien la agotó en el cielo, alguien la echó. La groupie la toma con sus manos, y al hacerlo, entre las palmas le queda un vacío que hay que llenar. Sale a la calle, en la fuente de una plaza cualquiera, se mira a los ojos en el reflejo y que ve:
una pantera gigante que atrapa conejos- corre conejos y una estrella le sale del pecho, eso es talento. Porque muerde la manzana, que es más dolor que satisfacción, muerde a los pu-ti-txs que saben a caca, pero que ama como se ama a si misma cuando pinta sus cuadros, o cuando toca el piano y ella es un conejo y otrxs la persiguen.

“Existe un último nivel en la cadena alimentaría que corresponde a los descomponedores. Éstos actúan sobre los organismos muertos, degradan la materia orgánica y la transforman nuevamente en materia inorgánica devolviéndola al suelo (nitratos, nitritos, agua) y a la atmósfera (dióxido de carbono).”**

* y **(Cadena trófica, Fuente: http://es.wikipedia.org)

“Ella”

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(Mi ánimo viaja en subte y va cómodo entre las melodías de blues de artistas callejeros. Si fuera menos terrenal, flotaría y no pagaría boletos, mi cartera no se llenaría de cartoncitos que dificultan cualquier búsqueda. Soy mujer y me vació sobre la cama, dejo la cartera a un lado, por fin lo encuentro; el teléfono que nunca sonó pero no importa, eso no es lo importante. Seria mejor pasar a otro tema, hace tiempo busco una historia coherente pero después de buscar en google: “maneras de suicidios rápidas” y ¡¡encontrar respuestas!! Ya ni mi ánimo me cree. Entonces simplemente les voy a hablar de Ella)
La conocí el año pasado. Vivimos juntas una semana. Fueron unos días maravillosos. Entre sus compañeros de casa, yo era feliz, me adoraban… Desde el momento de mi llegada, todos se acercaron a regalarme un pedacito de sus historias como una ofrenda y quizá para que sus vidas no mueran con ellos. También hubo rechazo, es cierto, pero termino con una persona muerta, y no quisiera contar los detalles escabrosos.
A Ella le gustaba caminar y charlar hasta por la medias, tenía una voz muy dulce, escucharla era agradable. Caminaba lento porque no quería agitarse, eso dificultaría la conversación.
A las cinco de la tarde, tomabamos el té frente a la tele y ocasionalmente mirabamos a través del ventanal, un patio inmenso, al que casi no salíamos. Las tardes eran calidas a pesar del invierno, lo de afuera no importaba, todo lo recibíamos por teléfono. Y el noticiero, alimentaba nuestras discusiones sobre lo de fuera, eso que para entonces apenas recordabamos, lo digo en plural, porque si bien yo iba a la facultad, fui parte de la abstracción de su mundo.
La casa era muy antigua, tenia en medio un patio cubierto, era el pulmón-corazón del hogar, ahí les daban las inyecciones y medicamentos, había habitaciones alrededor, un living, dos baños, una cocinita y muchísimas ventanas de todos los colores y tamaños posibles. Eran vitrales emparchados con vidriecitos, década tras década, variaban las tonalidades de los azules y los verdes. La claridad del día en esas ventanas era una obra de arte y todas las mañanas, con un té en mano, yo estaba ahí para apreciarla.

Ella tenía una mejor amiga, una tanguera que en otros tiempos había sido alcohólica. Por esas cosas de la vida, el destino había puesto a una porteña milonguera y a una ama de casa del interior de Buenos Aires, bajo un mismo techo y eso, las hacia tremendamente felices, porque no faltaba tema de conversación, todo lo que decía una era sorprendente para la otra.
Me encantaba verlas de noche sentadas de espalda con la luz tenue del velador sobre sus faldas, mostrándose fotos o cartas de parientes. Se decían cosas al oído que nunca pude escuchar, luego de aquel acto íntimo, la Tanguera usaba sus manos arrugadas para limpiar las lágrimas de Ella, Ella era la más sensible de todas y de todos.

Un día les propuse sacarles fotos con una cámara AGFA del 60 (una antigüedad que había adquirido cerca del lugar), me parecían dos abuelas hermosas, las hice posar y eso las divertía, en una de las fotos que nunca salieron, las vi tomarse de la mano y sonreír, como si la otra fuera un barandal donde sostenerse entre la vejez, la vida y la muerte. De alguna manera era así, porque todos lo años sus familias olvidaban cumpleaños, día la madre, año nuevo, navidad y las dos sabían muy bien que las olvidarían pronto o que ya las habían olvidado, pero que si volvían a visitarlas era por otras razones.
En un día más me iría, esa noche lloré un poco al sentir el abrazo calido de Ella diciéndome: no te olvides de mí.
Me fui, la verdad es que no volví al geriátrico, ni siquiera cuando me entere que iba a cerrar, pero que podía hacer, ¿volver para despedirme otra vez?
Pero eso si, no la olvide, aunque con el paso del tiempo yo también voy a envejecer y habrá ciertas caras que no voy a recordar. Si hubiera salido alguna foto, en el futuro este relato tendría cara, quizá un nombre, alguna fecha, pero no, ni siquiera eso.





A Amelia y a Hilda, por el tango y los abrazos.

No cierres las ventanas, alguien saldrá volando

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Llegó a la oficina la joven y atractiva secretaria del gerente. Yo, un simple empleado transportador de maquinas pesadas, el morocho por la grasa aunque fuera blanco, casi pálido, debajo de las capas grasientas.
Cuando por casualidad tenia que hacer una diligencia, subía a las oficinas de los cargos importantes, la encontraba caminando por lo pasillos, agarrandose de las paredes para no salir flotando. Muchas veces pensé que era un ángel o una aparición de una mujer demasiado hermosa para ser de este mundo.
Pasé a su lado, le dije buenas tardes o buenos días según la ocasión. Hace un año que trabajo acá y solo la ví dos veces. En esos momentos trate de disimular mi asombro al verla flotar. Seguí con la mirada sus movimientos producidos por la brisa de una ventana lateral del pasillo. La vi flotar de un lado a otro, el viento le modificaba el trayecto. Fui un nene mirando un avión en el cielo, entre nubes era ella lo magnifico de volar sin paracaídas…

Quédate vestida, déjame verte un poco más. Quiero ver como la ropa simula vestir tu cuerpo, como la pollera recorta tus piernas y deja el resto a la imaginación.
Desde el pie te recorro con la mirada, subo por tus rodillas, veo en tu entrepierna una oscuridad encantadora, no puedo dejar de pensar en que quiero llegar ahí.
Pero sigo en mi lugar y vos en el tuyo. Desde acá puedo ver tu remera sosteniendo tus pechos que emergen como dos lunas, me cuelgo de una con mi ojo izquierdo. El resto del cuerpo quiere comerte pero se detiene en un dedo.
Mi dedo te recorre hasta la oscuridad, mi miembro se acerca, pareciera temblar, tal vez para ir a tono con tu vientre. Subo más...
Mi mano entera intenta desnudarte. Nuestros cuerpos juegan a arrancarse la ropa, la piel. Empezamos a maullar como gatitos. Te voy a desnudar y vas a desaparecer, porque sos una alucinación recurrente.

Tenia que viajar a La Pampa y dejar tres maquinas de campo allá. Entré a buscar una encomienda en la oficina de mi jefe, me dieron permiso de hacerlo por la urgencia del asunto.
La encontré revisando el escritorio. Por fin la tuve cerca otra vez, no pude evitar sonreir. Me miró asustada, atiné a irme. Ella me rogó que me quedase, pidiendome por favor que no dijera nada de lo que había visto. Porque si se lo contaba a alguien perdería su trabajo. Yo simplemente asentí con la cabeza.

Poco a poco te volviste terrenal, fuiste más pesada, tanto que estuvimos a la misma altura hasta que te agachaste, diciendo que harías cualquier cosa por no peder tu trabajo.

Abelardo y Eloisa

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“Día de los enamorados”, botón de encendido: prendes el televisor, nada nuevo para ver.
Vas al Msn y no hay nadie con quien hablar. Salís a la calle sin un mango en la cartera, esperas encontrar a alguien o que alguien te encuentre y en cambio escuchas el eco de una voz en tu cabeza, es la tuya, aunque no quieras aceptar lo sola que estas.
Caminar, caminar, dar vueltas, respirar, salir un rato de vos, mirar.
Hace un rato que doy vueltas por la plaza de Hurlingham, observo a una mujer sentada detrás de un árbol, otra medita sobre un banco y en el centro varios chicos con gorrita y zapatillas caras escuchan Regeeton en sus Gileras.
Hay poca luz porque ya es de noche. Pero los mosquitos son visibles, hay muchos, demasiados.
Hace calor y tengo sed. ¡Bebedero de heladería gracias por existir! Vos amigo pobretón sabes de lo que te hablo. Hay miseria por todos lados, ya es parte del paisaje. Pero yo busco otra cosa. Algo que me saque de la rutina, hace dos días que no duermo a causa de mi imaginación prolífera. La historia de Abelardo y Eloisa es una constante. Juntos desafiaron las leyes de gravedad, dejaron el peso de lado y un viento los voló, aunque estuvieran muy verdes para dar siquiera un paso firme sobre la tierra.

Todo comenzó un día de lluvia, en este mismo lugar, los dos charlaban de música, cuando comenzó a llover. Ese día se miraron distinto, una mano fue más de allá de los límites de un short. Una caricia seguida de un beso tímido en la mejilla. Tres manos y otra perdida en los pechos de la chica. Ganas y apuro, subieron a sus bicis y fueron a la casa de Abelardo.
Llegaron mojados, hacía un poco de frió. Eloisa entró primero y comenzó a sacarse la ropa hasta llegar al baño, ahí permaneció desnuda. Detrás de la puerta entreabierta, sacó una mano y espero que su amigo le diera ropa seca. Él en cambio la tomó de la mano y la ayudo a salir. Ya afuera, la beso en la mejilla. La boca de ella, se deslizo hasta la boca de él. La lengua viril del chico camino por los labios carnosos y rojos de ella. Eloisa se aferró con sus manos a la espalda de Abelardo y subió la pierna izquierda luego la otra rodeándole la cintura. Pequeños besitos y caricias le desdibujaron las marcas del corpiño.
El amor ahora tenía nombre y cuerpo, la sexualidad se abría de piernas a sus gestos tímidos, habían esperado la pubertad con dolor, y un dolorcito más los acercó a un mundo nuevo. Eran dos vírgenes prendidos uno en los brazos del otro. El ruido de la lluvia sobre el techo parecía el tacho de la batería de las canciones de Fun people, que retumbaban a todo volumen en las paredes de la habitación.
Por suerte no había ningún familiar en la casa. El mundo, ¡la vida! era un lugar perfecto para ellos. Fumaron marihuana, sacudieron sus cuerpos un rato más sobre la cama y al fin todo estaba dicho. Faltaba algo: irse. Buenos Aires no es un buen lugar para un amor tan inocente y ellos lo sabían, se vistieron. Abelardo agarró lo necesario y salió. Subieron a sus bicis y la lluvia seguía igual de insistente pero no sería un impedimento para nada, el camino estaba trazado, solo debían pedalear.

La remera de la chica estaba mojada y el short todavía tenía partes secas debajo de las piernas. Había pedaleado bajo la lluvia hacia varias cuadras. Su bicicleta se agitó sobre el asfalto mojado. En la esquina de una calle de adoquines buscó la manera de adelantarse a Abelardo, al hacerlo, lo vio sonreír al cielo. El gusto dulce de la lluvia le empapo los labios. Ya faltaba poco para llegar, tenían que cruzar una avenida, doblar y hacer tres cuadras más. Pasó un camión de basura y lo siguieron. Dos recolectores agarrados del estribo del camión, le dijeron cosas a la chica, debajo de la remera amarilla sus pezones brotaban fulminando la tela. Una remera mojada sobre un cuerpo femenino pareciera dar permiso, a ciertos hombres, de vociferar barbaridades. Avergonzada Eloisa dio la vuelta y su amigo la siguió. Estaban juntos en esto, a donde ella iría, él también. Tenían sus bicicletas, ropa, una carpa, algo de plata y en unos minutos, tendrían dos pasajes de tren.

Esos chicos de 15 y 16 años siguen construyendo una vida en mi imaginación, viajo con ellos de vez en vez, hoy fueron un alivio. Vuelvo a casa porque los mosquitos están insoportables. Mi familia me espera a comer, ya tengo 23 años y creo que la adultez es cuestión de actitud y que el amor es cosa de coordinación, no hay personas adecuadas sino un momento adecuado para dos.

La Bukowski dorada

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Buenos aires abrió sus piernas antes mi, y al fin pude adentrarme en algunas de sus historias. Todas sus calles me condujeron a La Bukowski dorada en pleno barrio de La boca a una orilla del río.
Un verano, aburrida de mis paranoias, decidí tomar el 53 y viajar.
Aturdida por el calor y lo pensamientos me senté en la vereda de un bar. Una mujer salió a limpiar la entrada. Me sorprendió porque era una mujer hermosa pero desproporcionadamente alta. Me sonrió mientras tarareaba una canción y movía la escoba de un lado a otro. Tenía la mirada más amable que había visto hasta entonces. Le dije: -¿está abierto señora?, me respondió “si, princesa pasa y te sirvo algo”. Era una figura maternal y despampanante. Usaba el estilo Susana Giménez, hasta tenía un perro llamado Jazmín. Llevaba unos 40 años apilados sobres sus tacos, cantaba y bailaba temas de los cincuenta con gracia. Le conté que me gustaba mucho esa música porque cuando mi viejo se fue, se olvido dos discos que marcaron mi infancia: Rubber soul y un compilado de The drifters.
Charlamos, me mostró sus cuadros, le conté que quería ser escritora y me alentó hablándome de Hank. Empecé a visitarla seguido.
Yo estaba sola, no tenía muchos amigos, ella al parecer tampoco. Gloria fue mi mejor amiga. Era la travestí más codiciada de la zona porque era atractiva aunque en ese momento las otras travestís no eran competencia, estaban arruinadas por la prostitución, y las malas pagas, era el 2001 y la crisis también las jodio.
Ibamos juntas de picnic, a los parques, me regalaba libros, me aconsejaba. Fue una mamá-papá para mí. Me cuidaba mucho. Pero había algo más, ella tenía zonas enigmáticas que nunca me develo pero que intuí, era un dolor de años, lo sabía porque llevaba una expresión en la cara, detrás de la sonrisa cálida que la caracterizaba, como si algo le faltase.

Habló con mi mamá para que pueda pasar los fines de semanas en su casa, por suerte mi mama no tiene prejuicios, aceptó.
Las noches que pasé en su casa, me llevaba algo rico de postre a la cama y charlabamos hasta que me daba sueño y ella iba a la terraza a escribir. Después de varios fines de semana le pregunte si podía ver lo que escribía, me dijo que no, porque eran cartas para alguien. Me intrigo la respuesta. Empecé a espiarla, la vi llorar mientras escribia, a veces sonreia y abrazaba una foto. Un día me acerque sin darle tiempo a guardarla, ella tampoco atino a hacerlo, y la vi, era una mujer embarazada. No pregunte pero su mirada, hablo de más. Preferí el silencio, y la agarre de la mano.
Ya pasaron varios años desde la Bukowksi, crecí, empecé a ir a la facultad y dejé de visitarla. Aunque hablamos seguido, un día dejé de llamar, ella también, tenía razones para no hacerlo. Todavía la quiero tanto, ella lo sabe, donde sea q este. Le prometí volver pero no tengo valor.
Gloria murió hace varios meses.
Mi cuerpo hoy es un nudo, la extraño. Ella me enseñó a ser libre, a saber que para vivir hay que esforzarse, me hizo entender que ser mujer no es ser débil y que la luna da energía a los que bailan.
Me acuerdo cuando poníamos play a The temptations y bailábamos como locas bajo la luna, hasta que terminaba la canción y volvíamos a empezar.


Hoy voy a volver.


Tomé el 53 como antes pero ya no es verano. El bar sigue igual, las misma caras, un par de años más viejas, también hay algunos nuevo talentos…los personajes que siempre me sorprendieron ahí están, parados, sosteniendo la escenografía viva de mis recuerdos: el tanguero que no canta ni baila pero que si consume coca sigue ahí con su sonrisa a lo Gardel. La travestí, que se travistió después de la crisis de los noventa, cuando la echaron del banco, cuando por fin se sintió libre y sin un peso, allá por entonces fue a las calles a cobrar lo más caro posible, primero como chongo y después como Sofi. Miranda, el mate, marcos, Juan en el piano, la bandeja, la foto de Sabina autografiada. A simple vista: todo normal, pero no es Gloria la que sale a recibirme con Jazmín correteándole entre las piernas, es su hija.
Gloria la busco tanto tiempo… pero fue Marina quien la encontró. No se llegaron a conocer. Le conté todo lo que sabia de su papá, hasta lo que no sabía también.
Las cartas eran hojas mudas para mi, pero sabia muy bien donde eran guardadas. Las buscamos y si, eran cientos de cartas escritas para Marina. Ella era el pedazo faltante detrás de la sonrisa de Gloria, la respuesta a esas cartas, a aquellas lagrimas.

La madre de la chica se la había llevado donde nadie pudiera decirle la verdad sobre su papá: la rubia platinada y sofisticada, artista, dueña de un bar de locas, putos, putas y trabas. El lugar más calido que conocí, ubicado en una esquina donde el reflejo del sol en el río pintaba de dorado la fachada y coronaba así a la gran Bukoswki dorada y a su timonera, la bella Gloria… Siempre Gloria.

2 x 1 Verano y Foto Familiar

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Verano

A pesar del calor
voy a chuparte todo

tus partes saladas me van a dar sed
y no te va a quedar otra

que cederme un poco de tu agua

porque sos un oasis en mi heladera,
una birra fría para aguantar el verano de buenos aires

sos amigo de las chicharras y de los ventiladores de techo
un pez en el agua de mi vereda
agua que antes fue río enlatado en el patio de mi vecino

Sos la imagen y la brisa fresca que necesitaba
Entre los mosquitos y el asfalto caliente
Tu torso desnudo es una montaña
Agarrame de la piernas
Ayudame a subir
Voy por aire fresco y
algo más…

y después de todo
a seguir calientes
porque todavía
le quedan meses al verano.


Foto familiar

A través de las visitas, la mujer iba mostrando al extraño sus partes más sensibles, él armaba la figura de ella, todos los días al llegar a su casa, la completaba en el recuerdo de lo vivido.
El trabajaba en la construcción de una casa vecina a la de ella, con la plata que ganaba mantenía sus vicios, a su esposa e hijo. Pero la vecina, lo excitaba demasiado, tanto que era casi imposible rearmar algunos rostros como los de su familia en el retrato de su vida diaria. Esto no era un engaño, sólo un juego indecible.
Pronto seria un engaño. Tenia que pasar.
Al pensar en eso, sacó su miembro del pantalón, puso un preservativo azul sobre su pene y comenzó la acción. La mujer gemía con gritos estruendosos, él por un momento tuvo miedo. Ella despertaría a su pequeño hijo si él estuviera ahí, poco a poco la cara del nene tomaba forma, un ojo, rojo, la boca, ella gemía, otro ojo, seguro lo despertaría. La cara casi está completa, el hombre termina el acto en un orgasmo tembloroso y mudo.

El coito estaba consumado y su hijo volvía completo en una imagen. Luego del sexo qué sentido tendría esta aparición o esta foto de su familia que se reamaba con cada prenda que volvía a cubrirle el cuerpo.


Pasó

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Tus besos se desnudan en otra parte
Y se asolean desnudos bajo otro cielo
Ya no soy tu centro

estoy lista para tus juegos nocturnos
¡Ahora!
que pasaron de moda

Tu cama se enciende en una habitación que no es mía
Te pasaste de hermosa
y YA
ser bisexual
pasó de moda

Tus besos se desnudan en otro cielo
Y yo, que soy tormenta
te voy a gritar
Pero estoy verde de tanto cielo sin sol
Y vos:
tan hermosa

hoy que sé nacer
tu boca
toma sol desnuda
en un lugar
donde no sé llegar

me di cuenta
que los amores que no se aprovechan
pasan


y mi cuerpo de tomate
brilla
de tan verde
en la casa de una amiga
que me abraza, si lloro
o me da infusiones, si mi cuerpo se desangra
de pulpa verde
por ese dolorcito ácido, que te dejan
cuando te dejan.

Amelia

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Cada vez que oigo la puerta de casa, la empiezo a odiar intuyendo su llegada. Con esa vieja odiosa el sexto sentido no me falla, la veo entrar y como si yo misma estuviera fuera de mi cuerpo, veo las contorsiones de mi cara intentando simular una mueca amistosa, imposible.
¿Pero que podía hacer? Es una mujer sola y anciana, sufre del corazón, no puedo ser tan inhumana, dejarla a la buena de dios sería algo terrible. Si fuera esa mujer con olor a colonias baratas de Avón mi mama, ¿acaso me gustaría la dejaran sola?
La vieja llegó eufórica, eran las 16.30 si mal no recuerdo, gritaba:
-¡Nena, nena! ¿Estás? ¡El 38, me lo perdí! ¿Nena?
-Si, Amelia. Acá estoy ¿Qué pasó?
Dos horas la escuché relatar un episodio de suerte y de números, que bien podrían concluir en una oración: ¡No- agarré- el- 38-, en- la- matutina- y- eso- que- pensé- en- jugarlo- un- rato- antes! Pero no, la vieja se obsesionaba en hacer un relato absurdo que yo debía escuchar ¡Por dios!
Me dijo:
- Prendé la tele, poné Crónica. Jugué un numerito a la tarde… a ver si sale.
Apenas puse el canal, ella tuvo ganas de ir al baño. Cuando volvió le dije que su número había salido a la cabeza de la nacional, pero que no estaba segura porque justo se había cortado el cable. Salió corriendo muy exaltada a cobrar su supuesto premio.
Pobre.
Se fue a tiempo para que pueda ver a Rial tranquila. Ese programa me devuelve de alguna manera a lo que siempre anhelé: que cada famosa me cuente sus historias, como si yo fuera parte del gran elenco del espectáculo.
Cuando termina, no queda nada para ver, salvo el noticiero o algún programucho. Aprieto el botón rojo del control remoto y ahí estoy yo de nuevo, reflejada en la pantalla negra, en una casa miserable, donde sin glamour recorro las baldosas negras y blancas, buscando unos verdes reconfortantes.

-¿Nena?
-Ya le abro Amelia.
Ahora toca la puerta antes de entrar, dice que tiene miedo de darme un susto y que no se perdonaría hacerme algún daño. Después del ataque al corazón que sufrió cuando fue a buscar aquel premio, está muy pendiente de las emociones fuertes. Quiere una vida sin sobresaltos para poder seguir viviendo.
Evita asustarme para no asustarse ella, esa es la verdad. La entiendo: esa siniestra forma de aferrarse a la vida, a mi vida, a las charlas sin sentidos y a los mates amargos. ¿La culpa me hizo entenderla? Que más da, pronto yo también voy a vivir de esas charlas, de esos mates, de alegrías ajenas, quizá de mis hijos o de un final feliz de alguna novela. Quién sabe, tal vez alguien encuentre debajo de esta ropa asquerosa a la mujer brillante que siempre fui.

Porque antes de tener a mis dos hijos, a los 16 años, pedía a los santos que nunca me convirtiera en mi mamá ni en las vecinas chusmas de sus amigas. Esas mujeres que tanta repulsión me generaban al saludarse deteniéndose una en la vereda de la otra, para intercambiar palabras vacías que a nadie podrían interesar; mi cuerpo se anclaba entre la escoba de mi mamá y la manguera de mi vecina. Era un cuerpo tieso, que por un supuesto respeto magnético, no podía retirarse.
Perdían horas hablando del tiempo, de la novela, del programa de Tinelli y bla. Mi adolescencia se acurrucaba en un rincón para imaginar entre rezos una vida exitosa.
¡Ojalá nunca fuera como ellas! Pero Amelia logra de a poco que yo ceda a la conversación. Logra casi por un juego de manipulación siniestro y de cansancio mental, introducirme en su mundo.
Mientras tanto sigo tocando mi cuerpo frente al televisor, deseando al galán de turno. Viendo como me besa apasionadamente por la espalda. Mi sexo de cara al piso, mis dedos cansados de autosatisfacerme; o apretar botones; o lavar la ropa.

Y luego, cuando ya sacié mi ser: nada…o tal vez alguien…

-¡¿Nena?! ¡abrime la puerta!
-Si, Amelia. Ya voy.

Recomendado Indie: Féretro para dos de Sebastián Lastra

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Hoy tengo el agrado de recomendarles una novela sin fisuras, de discurso fluido, con descripciones y metáforas muy interesantes: “Alguien está cortando cebollas en la tabla de mi corazón. Soy yo mismo y casi lo disfruto”.
Les presento Féretro para dos de Sebastián lastra:


La estética de la tapa al estilo Tim Burton, nos anticipa un relato de amor que trasciende la muerte, pero no la muerte como tal sino en sus múltiples variantes; final de un proceso, cambio, pasaje a otro estado, etc. El féretro compartido y esta novela son un portal que permiten vislumbrar la trascendencia y la superación de los cambios de la vida.
La relación amorosa fluctuante narrada en el libro sirvió como excusa de un relato que está lleno de anécdotas, de pensamientos y de la subjetividad del autor exhibida a flor de piel: “como alejarme para ver claramente si hoy mi corazón es un hierro candente que puede marcar mil páginas antes de ser recalentado”. Sebastián construye un mundo propio, es capaz de develarnos a través de su cuerpo y sus visiones, cómo los cambios, la perdidas familiares, las separaciones, crecer y ser adulto son solo procesos vitales que a pesar de todo forman parte de lo que uno es, del “drama” propio, de ahí la cita de Henrry Miller que da inicio al libro:
…“el drama siempre va a ser la vida de cada uno y no la de otro. Un hermoso, terrible, ineluctable drama, como un traje hecho de nuestra propia piel…”
La vida es presentada en la novela como un cúmulo de situaciones en cambio constante, donde todo termina y a la vez vuelve a empezar, de una u otra manera, el ocaso de las cosas nunca es definitivo: “Un canto en voz baja hoy. Un grito mañana, tal vez, cuando mis huesos empiecen a perder memoria de aquello que fue mi carne. Y fin. Y todas las ganas de traicionar este fin. Y este nuevo comienzo que al fin y al cabo no es mas que otro final”. La situación con Salvia (su novia) está hecha de rupturas y reencuentros, el tiempo se las ingenia para hacer de sus rupturas algo frágil. Otro ejemplo de esa idea de los finales que no lo son “porque estamos hechos de tantos finales” es la separación de los padres de Sebastián que no es separación del todo porque la madre continúa enamorada, a pesar de que el padre la haya olvidado. Este amor no correspondido genera en Sebastián y su hermana, una situación que no concluye, porque el deseo de ella está siempre presente. Otro es la muerte de los abuelos que a pesar de la muerte continúan formando parte de la vida del personaje, porque él vive en la casa de ellos, entre sus cosas cargadas de pasado y recuerdos.
La novela Féretro para dos está construida desde lo autobiográfico, el autor es un artista joven que frecuenta lugares habituales, esta muy cerca de la realidad y la vive tratando de sobrevivir. Y como todos los jóvenes artistas recibe acusaciones de este tipo:
“-yo trabajo todo el día y vos te quedas en tu casa, rascándote el oboe en el sofá (oboe sonaba mucho más poético que higo, como un ángel que tocara este instrumento y que no es mas que una prolongación de su cuerpo)”
El lenguaje esta muy bien trabajado, tanto que por momentos queda en segundo plano, no se esfuerza por decir, sólo dice. Es un discurso fluido que articula muy bien entre sí las descripciones y las digresiones temporales y subjetivas de las que está cargada la narración.
Generalmente en mis reseñas hago algunas criticas (constructivas, obvio) pero en este caso no hay critica para resaltar, es un libro cálido y crudo por momentos. Entretenido e interesante, no lo dejas de leer y si podes lo compartis. Como obra no tiene falencias. No hay más que decir, sólo, lean Féretro para dos:
“Una sobredosis de sensibilidad me había entumecido el corazón y lo sentía tan dormido como un brazo que estuvo toda la noche bajo el peso de mi cuerpo…no importa cuanto pegara pechazos contra la pared para despertarlo. La misma pared era otro hormiguero en ebullición.”

Si quieren visitar el sitio de Sebastián Lastra:
http://sebastianpablolastra.blogspot.com/
Pueden conseguir sus libros en la Feria del libro Independiente o contactándose con el autor vía mail.
¡¡Aplausos para Sebastián lastra!! Arte, arte, arte libre para todo el mundo…

Nadia Caramella

Mujer-Antú (Sol)

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Soy una extensión de las caderas de un sol afeminado.
Me arriesgo a llamarme: Travesti salvaje
MUJER-ANTU
Un juguete rabioso
en un monte de niños ricos.

Soy una metáfora trans
Arcoiris con alas de colibrí.

Sabia naturaleza contáme de mí,
enseñame a vivir sin otras ciencias.
Contales a ellos de tus montañas copuladoras de cielos
de tus primaveras floreadas en los lagos del sur
de tus cerros-arcoiris.

Tus perfumes son huequitos en mi poema,
todavía se me escapan
pero igual,
contame
contame de mí.

Contales de tus incestos naturales
de tus hipocampos embarazados
de tus ostras bisexuales
de tus ruidos silenciosos.

Contales con tu silencio
de la desnudez de los cuerpos sobre la tierra mojada.
Contales
y contame más de mi.

Vida, calles, Hospital de Mariano Quiroga

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“Yo no quiero ninguna máscara, ningún simulacro. Vivo al borde de mi fragilidad…”
Mariano Quiroga; Vida, calles, hospital. Ed Milena Caserola y El Asunto, 2009.

Vida, Calles, Hospital es el nuevo libro de Mariano Quiroga. Hace una semana Mariano presentó su libro en el Centro cultural Pachamama (“El pacha” para los amigos). Del evento participaron Ioshua, Klaudia con K, Sebastián Kirzner, Mónica Torres, Ezequiel Romero, Crau Hertt y la música, que tampoco faltó, estuvo a cargo de “Suaves dedos finos”.

Con motivo de la presentación reciente no podía dejar pasar la oportunidad de escribir una suerte de “reseña-crítica” de este libro.
Aunque es difícil entrar a la literatura de Mariano, porque se podría entrar por cualquier lugar, de sus varias temáticas sólo tomaré algunas y el resto se lo dejo al lector.
Maneja muy bien sus propios espacios poéticos y los define. La exterioridad está a flor de piel y la interioridad también:
Siempre tuve mi mundo particular.
Un espejo de mi propio interior
afuera de mi propio ser .

La vida, la muerte y el sexo parecen convivir en un mismo círculo dentro del mundo del autor: “la pija de dios” (que por momentos también es “la pija de Mariano”), la misma que significa vida en este mundo poético, también es muerte. Hay una vinculación explicita entre la moral y lo que se puede decir: “soy puro y puedo decir pija”; entre vida, sexo y moral.
El hospital: lugar público donde la vida y la muerte son dualidad latente.
Vida, dice el título, y en la contratapa nos encontramos con este verso: “Soy el asesino de mi intimidad”.
La vida poética del libro está viciada por lo exterior y lo interior. Lo íntimo se hace público, recorre las calles, el puterío, el hospital. Se asesina el estereotipo del escritor meramente ficcional. Detrás de los versos y de la prosa de Quiroga hay vida, biografía y dolor. ¿Quién no sufre en estos tiempos?
Pero el libro no es sólo eso: también es cultura rock; no sólo porque nombra personajes típicos del rock como Keith Richards, Pappo, chicas stonas y otros tantos, sino porque es rebelde y juega con lo que hay en las afueras y adentro, en la calle y en el interior de la individualidad del que escribe. Observa desde una mirada rebelde, putea al mundo que existe en sus ojos y en la materialidad que lo circunda. Aunque a veces pareciera irse de mambo con las puteadas, este autor está logrando algo…
Y cuando hablo de rebeldía me refiero a poemas como Antología de la poesía moderna:
Culo
Pija
Teta
Concha
Mierda
Ah!
¡Estoy borracho puto!
O textos geniales por lo desubicado que pueden resultar dentro de lo que uno espera en un libro de poesía y cuento. Textos como Spam o Subliminal, y muchos otros.
El autor de Mierda, Canciones y Formas de morir, logró en este libro algo particular porque es múltiple: te cachetea por varios frentes y te sensibiliza. A veces de manera genial y otras no tanto, pero aun así es recomendable. Podés admirarlo, admirarlo sólo en parte o criticarlo, pero en definitiva es un libro de un autor que está haciendo su camino literario hoy.

Un aplauso para Mariano Quiroga, escritor, músico y amigo Indie, esperamos muchos libros más de este autor. Pronto también nos deleitara con su primer disco. ¡Desde Escrituras Indie brindamos por Mariano y su arte!



Nadia Caramella

Cobertura de la 11va Flia

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¡La FLIA explotó: dos días, 300 puestos y más de 10 mil personas!



Entre amigos, charlas, libros y más, el mapa Independiente se pobló de buenas energías y gente con una necesidad en común: difundir arte accesible para todo el mundo.

Con la consigna: “por la recuperación del espacio púbico”, la FLIA cumplió su cometido: más de 300 puestos coparon desde la mañana el tercer piso del Impa. Escritores, editoriales independientes, realizadores de fanzines y revistas, fotógrafos, pintores, músicos y distintos colectivos culturales mostraron su material.


Pero la cosa no terminó ahí: en el cuarto piso se llevaron a cabo proyecciones de documentales y charlas para todos los gustos. Mencionamos algunas:
-Derechos de autor y nuevas tecnologías (copyleft para principiantes). Invitados: Fm la tribu y Enrique Chaparro.
- Revistas independientes: el caso del Expreso imaginario; presentada por Pipo Lernoud.
- Género y Cultura (diversidad sexual). Participaron: Ioshua (autor de “Pija, birra y Faso”) y la revista El teje, entre otros.
Los dos días de la feria fueron amenizados por músicos y artistas que pasaron por el escenario entre ellos: Sebastián Matías Olivera, Tony Fluye, Ioshua, el colectivo Estación Alógena, Juan Pablo Gonzáles, Adrián Bechelli, Luvi Torres y muchos más.



Hasta los más chiquitos tuvieron su lugar: en la Fliita los pequeños jugaron, pintaron, hicieron música y entre risas aprendieron a hacer libros.




La FLIA imparable: sigue apoyando la resistencia de la Fabrica IMPA y sus trabajadores. Los artistas y los trabajadores nuevamente unidos por una causa común: no permitir el vaciamiento de los espacios comunitarios.



¡Imparables! Más de 10000 personas lo confirmaron en las jornadas del 16 y 17 agosto. A pesar de algún pequeño corte de luz (que le fueron dando un tono poético a la noche fliestera con la gente hojeando libros a la luz de las velas), el evento por excelencia del arte y la difusión independiente siguió y nadie se fue, por el contrario: siguieron llegando.
La FLIA también es expansiva: llegó a Chile, el 12 de septiembre llegará a La plata, próximamente a Chaco y promete más.
Recorriendo los stands, los Indies charlamos con los realizadores de Poesía Urbana (que está por cumplir sus siete años difundiendo contracultura), y entrevistamos a gente de editoriales independientes como Nulu bonsái y Treceportrece, o al novelista y poeta nadaísta Javier Vicente. (próximamente las entrevistas en nuestro blog).
El panorama de los Stands dio lugar para todo: desde Pablo Strucchi de El Asunto, el escritor Diego Arbit, la Editorial Cospel del Chaco, la gente de Mate amargo, la New School gay. Hasta los Indies estuvimos presentes con nuestra colección de libros.


(Foto: copyleft www.poesiaurbana.com)
La FLIA es energía pura y explota de luz, es movimiento colectivo y amigo, IMPARABLE, es pluralista… ¿alguien lo puede negar? ¡Gracias FLIA!
Nadia Caramella

Entrevista a Sebastián Bruzzese (escritor, diseñador y editor independiente)

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Foto: Sonia Basch

Afuera the sun it´s up, the sky is blue y los espacios son púbicos.

Nos acercamos a la ventanita que mira fuera de nuestros egos, del otro lado encontramos a varios personajes saltando y levantado las manos entre la multitud de la calle. Por lo que dejan ver, tienen algo que decir o mostrar. Veo sonreír a algunos, a otros una lagrimita les recorre la cara. Igual, voy a salir. ¿Salimos?
Entonces me acerco, salto la ventana y del otro lado está él: Sebastián Bruzzese, escritor, editor y diseñador de la editorial independiente “En el aura del sauce”; salta contento cerca de la ventana de un lado a otro, le tuve que decir que pare un poco porque me marean sus líneas tiritando en la vereda.

Nos encontramos la mañana del 16 de julio, desayunamos y parloteamos en su casa del árbol. Luego nos adentramos en esta entrevista más que interesante, ya no hablo de “parloteo”, sino de una charla seria entre colegas y amigos.
Vamos a construir con el testimonio de Sebastián, y mis intervenciones, un bosquejo o primera aproximación a la movida del arte y las editoriales independientes… Acerquémonos de a poco, queridos indios, que hay mucho para conocer de este fenómeno Independiente que se las trae.

-Contanos, ¿cómo es el laburo de las editoriales independientes?

Hay muchos ejes de trabajo. Hay algunas editoriales independientes que hacen el diseño del libro, interno y de tapas, después mandan los archivos a una imprenta y otros hacen el trabajo de impresión, hacen las tapas y los encuadernan. Esto lo hace la gente de Milena Caserola. El Asunto también lo hace con la gente de Milena porque se les rompió la fotocopiadora. Antes El Asunto hacía íntegramente el trabajo de edición, impresión y encuadernación, pero desde que se les rompió la fotocopiadora, apelaron a esa forma, de hecho yo imprimí algunos trabajos para ellos.

-¿Qué diferencias encontrás entre las editoriales independientes y las editoriales como Anagrama, Losada etc.?

Te puedo tirar dos puntas. Por un lado, la parte interesante es que las editoriales independientes apuestan a la autogestión, intentan formas de trabajo cooperativas, tratan de generar otras relaciones sociales al interior de la editorial.
Por otro lado nace de la necesidad del ego de un escritor, como en mi caso, de publicar su material y no encontrar o no buscar el reconocimiento de una editorial oficial.
El manejo de las editoriales oficiales es muy diferente en muchos aspectos, hay una lógica que cambia muchísimo. En la movida independiente hay muy poco pensamiento acerca de qué puede ser vendido y qué no. Prácticamente no se plantea esa pregunta, simplemente está el deseo de alguien de editar su material y la bajada al papel y al libro.

-El costo de un libro independiente es mucho menor.

El costo es más barato simplemente porque no hay ganancia capitalista. La mayoría de las editoriales independientes son manejadas por gente que tiene otro trabajo o que si trabaja de eso, apenas si llega a un sueldo. Creo que básicamente esa es la diferencia de costo entre un libro independiente y un libro oficial. Creo que tiene que ver con la proletarización de los emprendimientos. No son emprendimientos que arme alguien con una mentalidad de pequeño burgués o pequeño comerciante, de generar un negocio para obtener ganancias, sino que, en tal caso, como máximo a lo que se puede llegar es a obtener un sueldo. Eso está dado por dos cosas: por un lado, por la contingencia de que si vos vendés el material al mismo precio que una editorial oficial te va a ser más complicado vender. Mi idea es que el material pueda circular más fácilmente, no siempre entre los mismos. Porque si un libro sale más de treinta pesos hay cierta gente que está excluida de poder leer ese libro. Porque es una realidad que treinta pesos es bastante guita, incluso para mí lo es.
Por otro lado, también estamos en esa contingencia donde el diálogo con nuestra generación se da a través del material concreto, por ende tiene que estar en un precio accesible para que pueda darse ese diálogo.

-¿Cómo es la difusión independiente?

La mayoría del material independiente circula en la calle. Por eso la consigna de la próxima FLIA es “por la recuperación del espacio púbico”; es como un juego con “la recuperación del espacio público”, es obvio, pero es bueno aclararlo. A la vez está metido el absurdo, que al mismo tiempo está muy metido en la producción de la gente que está en la movida.
Hay también una cuestión generacional con respecto al absurdo, que no está en mi poesía, pero esa frase de Vallejo: “absurdo sólo tú eres puro”, sigue resonando en nuestras cabezas. Me parece interesante como planteo estético y político.
La mayoría del arte circula en plazas, bares, en centros culturales, en centros culturales clausurados, espacios recuperados o tomados. Entonces me parece bueno que la FLIA levante la bandera de la recuperación del espacio público-púbico.

-Hay una coherencia entre la producción, la edición y la difusión del arte independiente.

Hay una materialidad muy fuerte que nos está atravesando, que tiene varios puntos.
La posibilidad tecnológica de hacer libros es uno. Yo por ejemplo empecé a hacer libros comprándome una impresora con tonner, recargándolo. Esa posibilidad material no existía hace diez años.
Antes existían las fotocopiadoras pero era complicado realizar un libro.


-Antes los funzines, la hoja poética, eran una manera de hacer circular el material.

Antes los escritores producían funzines, fue el disparador inicial de la cultura independiente, algo que nace en los ochenta, se desarrolla en los noventa, y en este nuevo milenio adquiere el formato libro. Los libros independientes adquieren un formato muy similar a los que se producen en grandes editoriales.
El hecho de cómo se da la circulación del material, sumado a la forma de producir los libros, y cómo circulan en ámbitos independientes influye en la estética de alguna manera. Se me viene a la mente Diego Arbit: la mayoría de la gente que escribe en esos tonos biográficos trabaja la cuestión de la independencia.

-El máximo exponente de la circulación y la difusión independiente es la Feria del Libro Independiente.

Es un máximo exponente de una serie de cosas. Por ejemplo, que en la FLIA convivan más de 120 puestos habla de que hay una gran producción independiente.
Es un movimiento que no es pequeño y que se mantiene. La FLIA es horizontal y todo el que quiera puede participar. Lo importante es no ser excluyente ni elitista, lo importante es que se haga y que la mayor cantidad de gente posible pueda sumarse a esto. Tiene una cosa más humana y amorosa.
La FLIA tiene tres principios básicos: no se le cobra entrada a la gente; no se le cobra a los que quieran poner su puesto; no se puede llevar material discriminatorio. Los tres puntos van a lo mismo: que nadie se sienta excluido por no tener dinero o porque se hable mal de una condición racial, sexual o cultural.
La FLIA plantea nuevas relaciones en el sentido de cómo producir material, en el sentido de cómo relacionarnos los que producimos el material. También plantea nuevas relaciones entre lectores y escritores. Hay un montón de cosas que se están ensayando.


Así pasó Sebastián Bruzzese por Escrituras Indie. ¡Gracias Seba! (Si te querés poner en contacto con él acá va el link: http://enelauradelsauce.blogspot.com/)
Hay nuevas voces y personajes que tienen mucho para decir y desde Escrituras Indie brindamos el espacio para que todos tomemos la palabra y la activemos. Hay una nueva manera de generar lazos y crear arte.
Ser independiente es generar movimiento colectivo, solidario y amigo, es una manera de pluralizar la palabra. Brindemos por la buena salud de las editoriales, medios y escritorxs independientes.


Nadia Caramella


Masticando mi sueños de Diego Arbit

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“Si me vienen a robar o a matar me voy a defender, pero yo no soy el bueno de esta historia, nos convertimos en mierda, y los que salen, los que nos muestran todos los días en lo que nos convertimos, con su pobreza desnuda, esos son los buenos mis amigos, y si nos quieren matar, desde mi humilde punto de vista, están en todo su derecho.”
Diego Arbit, “Masticando mis sueños”. Edición de autor, 2006.


Cuando me acerqué a Masticando mis sueños, me llamó mucho la atención como estaba compuesto el libro, hecho de “restazos” diferentes entre si, pero que al final hacían a un todo bastante coherente. Les describo el contenido:
• Libros y discos del autor (lista)
• “Masticando mis sueños” (novela corta)
• “Los Martos” (cuento)
• “¿Sos curioso?” (Texto imcompleto)
• Pablo Strucchi y Guillermo de Pósfay (comentario sobre estos escritores independientes)
• “Nos convertimos en mierda” (texto en el que el autor denuncia y comenta la realidad social del 2006, hace especial hincapié en el incendio de la estación Haedo del ferrocarril Sarmiento)
• “Larga vida a El Asunto)(“ (suerte de "alabanza" a la Editorial independiente y en especial a Pablo Strucchi)
• “Otros desconocidos que escriben bien” (lista de escritores y libros en su mayoría editados por editoriales independientes)
• “Unos discos que no puedo dejar de recomendar” (lista de discos también editados por sellos indie)
• Agradecimientos



Gran parte del libro está dedicado a la difusión de otros artistas y en especial a la difusión del arte independiente. El objeto libro es muchas cosas a la vez, además de portar una novela corta y cuentos, pretende difundir un catalogo de artistas y la necesidad de denunciar que “nos convertimos en mierda”. Quizás en esto último está la razón por la cual nacen nuevos espacios culturales (libro-objeto-catálogo de difusión de arte).

Mientras leía la novela corta “Masticando mis sueños”, una escupida saltó del libro directo a mi boca, “degustando gargajo de vieja” así transité por las calles del “valle”. Es una novela muy actual repleta de situaciones cotidianas: el miedo de la clase media al otro. El otro, pobre “monstruoso”, que pronto por hambre y “maldad” terminará asesinando a escupidas a “los buenos trabajadores” para luego comérselos como en un acto de desmembramiento griego. La narración es cruda casi llega a la crudeza de Osvaldo Lamborghini en “El fiord" pero con un anclaje de referencia, codificado en clave fantástica, en el contexto social y político del año 2006 en Argentina.
Esta narración es claramente un retrato donde la violencia, el miedo, la discriminación, la pobreza y el sentimiento de alienación del trabajador están muy presentes en pinceladas fuertes que nos permiten ver con claridad el retrato fantástico de una realidad social difícil de digerir, como que te escupan y te maten “los de las afueras del valle”.
A pesar de las repeticiones que por momentos le dan cierto estilo al escrito y que por otros, hacen tediosa la lectura, el texto tiene varias cualidades entre ellas la manera en que son introducidos los personajes y como se van asociando entre sí.
Hay un narrador personaje llamado Sórdido Birto, luego hay otros personajes o voces que aparecen en diálogos, o sus discursos aparecen narrados en hojas de un diario personal, “El diario de Moco”. Por momentos Moco pasa a ser narrador dentro de la historia hasta que alguien lo mata y toma su lugar en el diario. Es muy interesante encontrar varias perspectivas o narradores en una misma historia presentadas discursivamente de maneras diversas.
Es una buena novela corta, los personajes son interesantes y sus espacios fantásticos están bien diseñados.
Tendremos que leer otras obras de Arbit (tiene varias en su CV literario) para ver con que nos encontramos, esta primera aproximación me resulto interesante porque el escritor logra dar una respuesta fantástica (“Masticando mis sueños”) a lo que bien denunciará en “Nos convertimos en mierda”. Si quieren leerlo les dejo su página Web: http://diegoarbit.com.ar/

¡¡Buena vida a los nuevos escritores!!

Yo Edípa, y qué

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Crujía adentro de la cajita, casi siempre a una hora determinada. Supe que ahí estaría durante mucho tiempo pero decidí no enfrentarme a la situación. Dos canciones se escaparon alguna vez de su boca, no quise recordarlas. La nostalgia es para el Tango, a mi me gusta el punk-rock pero… Mano a Mano qué tango, vos y yo ¿Cómo hemos quedado? Tu recuerdo invade lo cotidiano en cosas pequeñas como aquella cajita.
Crujís en un llanto, después te callás. No olvido mi culpa en esto, eras una persona triste y te hundí. Tu habitación estaba inundada y no de lágrimas, se diferenciar una metáfora mediocre de una buena. Nada que tenga que ver con vos puede ser mediocre. Vos tenés cielo en las manos, mi querida. Soñás con la tierra porque estas en otro plano, sos galáctica. Sabes a caramelo media hora, tengo un vago recuerdo de mi boca de beba lactante. Tu color es de azúcar negra y profunda, que rica combinación Mamí (como cuando me hacías flan con caramelo).
Volviendo a la inundación de tu cuarto, era agua podrida de días, de tristeza y de bronca. Te recuerdo parada frente al abismo de la cajita, con la mirada muda. Nada había en vos, todo flotaba afuera, lo bueno y lo malo, todo ahí. Llegue gritándote descolocada ¡¡Mamá, dejá de hacer payasadas!! Caíste. Te ahogue sin querer, te hundí por que no eran esas las palabras que necesitabas oír.
Lloras ahí dentro casi siempre a una hora determinada. Mientras pasan los años puedo distinguir mi dolor en los ojos de los demás y vos ya no me resultas tan espesa como otras.

Leandro camina entre la gente
Una mujer se le cae del ojo izquierdo
Intenta disimularla
Pero ella cae igual
Su mamá es una lágrima espesa
Engordó el día que murió.

Creo que es mejor tenerte en una cajita y, no, llorarte a la vista de todo el mundo. ¡Las madres son todo un tema! Igual la amo y la amé, si fuera Edipo me casaría con ella.


14 de mayo de 2009*  

*El mismo día que escribí este cuento fuimos con mi mamá a un hospital público, de esos bien públicos de Buenos Aires. A la salida, en la parada del colectivo, vimos a una mamá con su hijo, hasta ahi todo fue "normal".  El pequeño nos llamó la atención quizá porque nos anticipamos a lo que vendría después. El nene llevaba un uniforme del color azul como sus ojos gigantes, tenia rulitos negros y una naranja en la mano. Subido a un cantero, comiá la fruta y besaba a su mamá diciendo:
-¡te quiero besar, porque sos mi novia!
La mamá lo corrió con un gesto un poco brusco:
-Yo no soy tu novia, soy tu mamá. (El nenito reía)
Subimos al mismo colectivo, ya arriba, los seguimos observando. El nene entró hasta el fondo del coche gritando:
-¡¡¡mi mama es mi novia!!!
La madre:
-¡Karen vení acá!
Mi mamá:
-¿es una nena?
Yo: -si, viste.
Ella: - ¡qué rara esa nena!
A lo que respondí, recordando este cuento: -No, Má, no es tan rara.
Aunque también quise gritar:
-¡mi mama es mi novia! Me contuve, ¡es demasiado por hoy!

P.U.T.A (Persona un tanto ajena)

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Sobrevolaste mi colchón una vez, tenías garras y un hedor fétido en la entrepierna. Soltaste jugos viscosos sobre mí. Fui un diamante flotando en un río obsceno, brille como nunca.
Pasaste bello sueño, paso…te busco. Pero en tu lugar encuentro una nenita rubia, pequeña por lo sutil de sus movimientos. Era una lolita de boca roja y pechos blancos, dos pétalos de yeso, colocados perfectamente en su pequeño tórax. Ella llevaba una expresión ingenua en el cuerpo, quería desgarrarle sus piernitas para encontrarte a vos en el fondo.
Vuelvo a mí tras estos pensamientos y vos no, ni siquiera te asomas por la ventana ¿Qué pasa que no entras?
Metéte despacio entre las sábanas sin que lo note, aparece de golpe por mi espalda, besame la sien. El cuello estaría erecto de sangre, mandando sensaciones al cerebro, dispuesto a explotar. ¡Hacelo!
De nuevo en mi cama, este gatito ingenuo yace a mi lado -¡la muy princesita de cuentos!-.
A vos te sobran las garras, el sabor fétido, pero jamás los besos. No te gusta besar, y eso, eso me excita. PUTA, TE DESEO.
-¿Qué? ¿te gustan mis besos? La princesita está despierta, osa interrogarme con preguntas insípidas, cómo te podría ella imaginar. Le digo con un gesto sencillo, ¿estas cómoda? Ella responde: -¡si bebé, abrazame un poco más! La abrazo. Miro al techo y espero. Espero que vueles en él, no entras en la escena aunque pague más, no entras.

Exposición

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Siempre admire a la gente de su clase, puede escribir un verso sublime y después de hacerlo come un choripan con una fuerte dosis de chimicurri. Admiro la manera en que deja caer la salsa picante, tiene la soltura de un artista en un viaje estrambótico, salpica partecitas de condimentos en las paredes, en el de enfrente, en mi, hasta que por fin desemboca en su camisa. Puede bidireccionar el trayecto, es muy considerado cuando suelta la parte pesada y aceitosa sobre su cuerpo. “Demasiado chorizo para tan poco pan” reflexiona, admirablemente.
Un muchachito me llama la atención. Interpreta en su piano una sonata de Beethoven, mientras un borracho le acaricia la oreja con una botella de vino. Las manos siguen la sanata, comienzan a irritarse, la cara es una melodía desencajada, contorsiona los ojos, la frente. La boca se estira mostrando los dientes. Los labios se arriman a la imagen pero no hay lugar para ellos, demasiado pelo ocupa el espacio.
El pianista se levanta, le saca la botella al hostigador y le dice ¡¡buuuuu!! el borracho permanece en su lugar, insiste en intentar la hazaña de la botella, el pianista vuelve a asustarlo, el borracho corre a esconderse detrás de un sillón.
Ella juega con su globo en el sillón. También la admiro, tiene 30 años, todavía conserva esa mirada tierna que tanto me sorprende de los pequeños. El globo sube y baja, hay un hombre al lado de Ella, la besa en el cuello, el globo sube y baja.
Sigo mirando la escena, hay mas, puedo describir los espacios vacíos entre las cosas, mezclados con la oscuridad de la penumbra, es un lugar claro pero la mayoría de los artistas no prefiere la luz. Tampoco las malas palabras, lo temas triviales y las mujeres pulposas u hombres bien dotados. A excepción de que sea bohemio o poético el hecho de cogerse una puta tetona o un morocho, apodado el bombero, en un ascensor. Aunque en las galerías siempre hay lugar para el amor y la belleza sin importar tamaño, sexo o color.
-“Todos somos cuadros en movimiento, teatro abierto al que quiera ver, esperamos la mejor escena para hacer una buena actuación o tirar el decorado, lo importante es que te vean” me encanta cuando un personaje ajeno dice algo y nadie lo escucha porque no tiene nombre o no se sabe de donde proviene la voz, igual sus palabras suenan en off hasta el final…”lo importante es que te vean”.