somos un medio alternativo, colectivo y abierto para la difusión de literatura y arte independiente | nuestro objetivo es ofrecer un espacio siempre en expansión en el que escritores y artistas puedan mostrar, compartir y difundir sus obras | para participar, contactate y mostrános tu trabajo a escriturasindie@hotmail.com |
Mostrando entradas con la etiqueta contemporaneos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta contemporaneos. Mostrar todas las entradas

Sección mini-proust: hoy, Juan Xiet

0 comentarios
Autosemblanza:

Juan Xiet, escritor y músico, co-fundador del medio de comunicación artístico e independiente www.poesiaurbana.com, miembro de la F.L.I.A, publicó 4 libros
Vestigios de porcelana (alados)
Metástasis (Milena Caserola)
Ataque de pánico (Nulú bonsai)
Crematorio (Nulú Bonsai)
Actualmente está convocando a un proyecto musical/poético/teatral, el cual viene planeando hace años luz. Nació el 23 de julio de 1981 en Capital Federal. Ama el ajedrez y a las hormigas.

[contacto y asuntos de ese tipo: http://juanxiet2.blogspot.com ]




El mini-proust propiamente dicho:




¿Cuál es el defecto propio que deplora más?
Soy la suma de mis defectos y virtudes. no puedo hacer más que aceptarlos, entenderlos y evolucionarlos.

¿Cuál es el defecto que deplora más en otros?
Egocentrismo, intolerancia, prepotencia y avaricia.

¿Cuál es habitualmente su estado mental?
Demencia controlada, espasmos cinematográficos y narraciones poéticas.

¿Cómo le gustaría morir?
Envenenado a los 84 años.

Si después de muerto debe volver a la Tierra, ¿convertido en qué persona o cosa usted regresaría?
Una hormiga, el ser más didáctico de todos.


¿Cuál es su mayor extravagancia?
Mi época de coctails de brebajes humanos.

¿En qué ocasiones miente?
Cuando explico cosas que no entiendo.

¿Qué persona viva le inspira más desprecio?
El vecino del 4º piso. Jamás saluda, jamás sonrie.

¿A qué persona viva admira?
5º piso. Buen hombre, deja a diario una bolsa con comida en la baranda de mi edificio, que desaparece a la brevedad, seguro botín de humanoides desamparados.

¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta?
Escribir para vivir. Cantar para vivir. Vivir.

¿Cuál es su mayor miedo?.
Virus y bacterias. Ceguera. Morir haciendo caca.


¿Cuál es la virtud más sobrevalorada socialmente?
La masividad por obra de la vanalidad y la ignorancia.

¿Qué talento desearía tener?
Saber cantar.

¿Cuándo y dónde ha sido más feliz?
Ahora. Hoy. Ya. En este momento.

¿Cuál es su posesión más atesorada?
El tobogán por donde bajan las palabras a mis manos.

¿Cuál es para usted la manifestación más clara de la miseria?
Un niño de 6 años vomitando tierra. Todo lo relacionado a la pobreza de mi barrio, de mi ciudad y de mi mundo.

¿Cuál es su pasatiempo favorito?
Ajedrez. Dibujar. Cocinar chipá. Ver autopsias y suicidios en video.

¿Cuál es la cualidad que usted aprecia más en una mujer?
Sensibilidad hacia la música y las letras.

¿Cuál es la cualidad que usted aprecia más en un hombre?
Sensibilidad hacia la música y las letras.

¿Cuál es su héroe de ficción favorito?
Arturo Bandini.

¿Qué escritores prefiere?
John Fante, César moro, Mrosa di Giorgio, Amelia Rosselli, Charles Bukowski, César Vallejo, Antonin Artaud, Arthur Rimbaud.

Algunas notas sueltas en tono epistolar para G., el escriptoricida

28 comentarios
Ciertamente, no es una buena época para los poetas.


Demasiado mullidos estos días. Un ambiente somnífero trazado con minuciosidad, cinismo y una buena dosis de indiferencia. Una jaula bien disimulada. Amamos esta jaula, sus barrotes de caramelo envenenado. Que esté bien decorada, que sea cómoda para las visitas, que no se noten las manchas de humedad. Amamos nuestra jaula; calentita en invierno, fresca en verano.


Hoy es tan fácil hacer poesía que no hacen falta las preguntas: cada uno tiene su paquete de respuestas adecuadamente homologadas para ofrecer. Para qué PENSAR si alcanza con “sentir”. Pobre Pascal: sus verdades del corazón reducidas a un destilado insulso preparado con una buena cantidad de argumentos de telenovela mejicana, una dosis generosa de analfabetismo político y unas gotitas suaves de rebeldía posmoderna.



Mi hermano dijo: cuando se trata de música, el sentimiento dejalo para la cancha, y es la mejor y más lúcida definición estético-política que escuché en mucho tiempo. No me extraña que semejante definición en estos tiempos me haya llegado de un no-poeta. Si la pensamos dos segundos, es todo un manifiesto, un programa de acción, una ética y un riesgoso desafío.


Hay que leer un poco a Gombrowicz: “Sólo frente al enemigo podemos verificar plenamente nuestra razón de ser y sólo él nos procura la clave de nuestros puntos débiles y nos pone el sello de la universalidad. ¿Por qué, entonces, los poetas huyen ante el choque salvador? Ah, porque carecen de medios, de actitud, de estilo para afrontarlo. ¿Y por qué les faltan estos medios? Ah, porque eluden el choque”. Es este choque lo que los haría PENSAR.


Pero ante todo, los poetas no quieren problemas, prefieren decir que todo es poesía antes que reflexionar aunque sea durante medio segundo en la cuestión de qué es la poesía. Ante todo, los poetas detestan la invisibilidad, pero prefieren no ser molestados; les gusta hacerse pasar por incomprendidos, no creen que les venga mal un poco de opresión, pero en su justa medida, nada que les llegue a correr el maquillaje: no vaya a ser que alguien más llegue a creer que son peligrosos; alcanza con que ellos lo crean, que es la mejor manera de neutralizarlos y dejarlos contentos, moviendo la cola, esperando un bastonazo como quien espera las sobras del banquete. Ante todo, los poetas no quieren PENSAR, porque pensar duele, pero no duele en el lugar que nos deja los ojos cerrados (que es el que se suele elegir para dar uno que otro verso), sino en el otro, el que nos hace arrancarnos los párpados.


Ahora pienso en los perros. Tendríamos que ser un poco perros, ¿no te parece? Tendríamos que morder aunque sea un poco esa mano que creemos que nos da de comer. También podríamos creer otra vez en la jauría, y en la calle tomar agua del cordón de la vereda, romper algunas bolsas de basura buscando cualquier hueso pelado para masticar. Sería lindo, aunque más no sea imaginarlo.


No es hora todavía del escriptoricidio, G. Serán pocos, pero por el momento es lo que hay: las imperceptibles grietas en el silencio sucio. Hay que trabajar como trabaja el agua a la piedra, no queda otra. Silencio, exilio y astucia, dijo Joyce. Todavía vale. ¿Hace falta nombrar la paciencia? Solamente parece que nadie escucha. Contra el pálido silencio sucio de ellos, el nuestro: transparente y lleno de aguijones, lento, múltiple. Por todos lados hay oídos preparados para corroer la mordaza. Paciencia, G., paciencia.


Pero sí. Hay que preguntarse para qué. Lo nuestro no tiene que resignarse a ser un mero automatismo, un acto reflejo para sobrevivir. Pero la respuesta, creo, no es otra cosa que el trabajo a la intemperie. O en todo caso, es ese trabajo el único que nos puede dar una respuesta, aunque rotosa, aunque insuficiente. Escribir es un goce y una condena. Pero no hay que transigir, es el único lujo que no nos está permitido. Claro que nadie quiere ser póstumo, pero escribir cosas que ni uno mismo esté preparado para leer es la única manera de ser actual, de entrar en nuestro tiempo y hacerlo temblar. Mientras algunos siguen vistiendo máscaras para salir a asustar, no sería malo que tratemos de ofrecer algún fragmento de un rostro desnudo; mostrar que la poesía también puede PENSAR, y que cuanto más, más llena va a estar de huesos y sangre y carne y piel, más preparada para repercutir y vaciarse y dejar ese hueco que refugie la música que tanto necesitamos.


Ciertamente, no es una mala época para los poetas.

Contra (y con) Gombrowicz

4 comentarios
El poeta se dirige sólo a aquel que ya está compenetrado con la poesía, es decir a uno que ya es poeta, pero esto es como si un cura endilgara su sermón a otro cura. ¡Cuánta más importancia tiene, sin embargo, para nuestra formación el enemigo que el amigo! Sólo frente al enemigo podemos verificar plenamente nuestra razón de ser y sólo él nos procura la clave de nuestros puntos débiles y nos pone el sello de la universalidad.

W. G.



a guille flores, por la provocación





Complicado defenderse de Gombrowicz. Complicado si lo primero que genera su texto “Contra los poetas” -aunque uno haya publicado un prematuro librito de versos- es una adhesión fascinada, casi inmediata. Los versos no gustan a casi nadie y el mundo de la poesía versificada es un mundo ficticio y falsificado, decretó Gombrowicz hace poco más de cincuenta años. Los argumentos que despliega, su cruda acidez, su irreverencia, resultan, en un principio, por demás convincentes. Sin embargo, luego del consentimiento inicial, y teniendo en cuenta -repito- que uno ha publicado un librito de versos, el sentimiento comienza a tornarse ambiguo. Con la relectura dan ganas de mirar un poco más de cerca, de darle vueltas al texto y desmenuzarlo un poco, captarle las grietas, pero más que para refutarlo o defenderse, para confirmar su actualidad. Porque la diatriba de Gombrowicz es todavía completamente actual: los problemas que plantea, después de medio siglo, siguen merodeando.

Claro que desde entonces mucha agua ha pasado debajo del puente, y algunas de las embestidas de Gombrowicz pueden, hoy, parecernos inocuas por anacrónicas. Por ejemplo: “Me cansa el canto monótono de esos versos, siempre elevado, me adormecen el ritmo y la rima, me extraña dentro del vocabulario poético cierta ‘pobreza dentro de la nobleza’ (rosas, amor, noche, lirios)”; y más adelante: “Es el exceso lo que cansa en la poesía: exceso de la poesía, exceso de palabras poéticas, exceso de metáforas, exceso de nobleza, exceso de depuración y de condensación que asemejan los versos a un producto químico”. Ante estos ataques, no es raro que nos sintamos aliviados, lejos, nosotros -bien ubicados en la posmodernidad y el consabido desparpajo verbal- de la trayectoria de las balas. Hace un buen tiempo ya que la poesía, por fortuna, se ha depurado de esos ‘excesos’ que denunciaba Gombrowicz: ya no nos complica el ritmo y mucho menos la rima; hemos rechazado las rosas y el amor y la noche y los lirios; ya no nos desvelan ni la depuración ni la condensación ni la nobleza, etc, etc, etc…
Y sin embargo, que los poetas se hayan limpiado de esos ‘excesos’ no ha cambiado sensiblemente, que yo sepa –si bien es preocupante la ausencia de estadísticas fiables al respecto-, la cantidad de gente que lee poesía. O sea: los versos, hoy como entonces, siguen sin gustar a casi nadie. Esta banal constatación -que al parecer se renueva cada 20 o 30 años- me hace intuir que quizás Gombrowicz orientó su vasto arsenal al lugar equivocado. Mi afirmación de que el ‘desprendimiento de los excesos poéticos’ que tanto deseaba el polaco sea entre nosotros un hecho consumado puede que no pase de ser una hipótesis bastante endeble, pero, aunque así sea, habría que preguntarse si con ese sólo ‘desprendimiento’ bastaría para que el ‘hombre común’ vuelva a arrimarse a la poesía… Todo parecería indicarnos que no.
Dice Gombrowicz: “El estilo se deshumaniza; el poeta no toma como punto de partida la sensibilidad del hombre común sino la de otro poeta”. Bien. Lo que me hace ruido es eso de “sensibilidad del hombre común”. ¿Qué vendría a ser eso? Más allá de que esa tan mentada “sensibilidad” sea un presupuesto teórico bastante difícil de sostener –y que de hecho ha producido, en el campo de la poesía contemporánea, resultados bastante dispares-, habría que preguntarse qué puede ganar un poeta aferrándose a esa conjetura como punto de partida en lugar de cualquier otra. ¿Cuántos ‘hombres comunes’ leen hoy esa poesía que abreva generosamente en su ‘sensibilidad’? Algunos podrán aducir que es cuestión de tiempo, que más tarde o más temprano las masas se volcarán agradecidas a devorar los poemas que las tienen como justificativo (ojalá no les tarde ese hipotético día a tantos que lo esperan sentados).
Asumo, decía más arriba, que la reacción por la que clamaba Gombrowicz ya se ha, aparentemente, producido y que, sin embargo, los poetas siguen, según todos los indicios, escribiendo para los poetas (o casi). Claro que es imposible no estar de acuerdo con varias de las invectivas witoldianas que todavía resultan válidas, en especial cuando se refiere al espíritu de capilla, a lo que él denomina ‘el aislamiento social’ de los poetas y sus consecuencias prácticas (cuestión a la que dedica líneas deliciosas). Pero hoy día -y son legión los que quisieran interpretar a Witold en ese sentido- ya se ha hecho demasiado evidente que no alcanza con escribir apelando al ‘hombre común’ y su sensibilidad, escribir para ‘el pueblo’ y sus gustos -dejemos de lado la chatura que suele alcanzar, entre quienes los reivindican, estos conceptos- para que la poesía consiga un público mayoritario; que la poesía continúe siendo minoritaria se debe, me parece, a cuestiones un poco más complejas, que escapan a la estrechez del plano puramente artístico.
Una de ellas, y no la menor, es que no existe (todavía) un verdadero mercado para la poesía, y no existe por el simple hecho de que es muy complicado (por el momento) convertir a la poesía en un objeto de consumo, en mera mercancía: a diferencia de los best seller o el reggaeton o las heladeras o las tapas para empanada o la cocaína, la poesía -la verdadera poesía, quiero decir, no sus paliativos escolares y escolásticos- no se puede (por ahora) producir en serie; o sea, para decirlo sencillito: el trabajo humano que implica la creación poética escapa -o debería hacer todo lo posible por escapar- a las pautas que regulan la producción social de bienes dentro de eso que algunos llaman ‘globalización’, y otros, con menos delicadeza, ‘capitalismo mundial’. Condicionada (y oprimida) por una intrincada y múltiple red de relaciones sociales de dominación-explotación que se ramifica y penetra en todos los niveles de la vida, la práctica poética concreta, material, reivindica su pequeño, insignificante espacio de creación, es decir su enorme espacio de libertad, colocándose al margen de las leyes de la oferta y la demanda, lejos del alcance de esa omnímoda mano invisible que -bajo la advocación de Adam Smith y sus nuevos exégetas milenaristas- regula, supuestamente, las inocentes operaciones del mercado. Esto por un lado.
Por el otro, además de la cuestión que podríamos llamar de ‘rentabilidad’ (cualquier sabe que del acto poético -que, al decir de Panero, es “como un viejo chupando un limón seco”- la renta que se suele extraer se ve representada, por lo general, con una cifra que se acerca bastante, tanto en términos relativos como absolutos, a cero), además de la cuestión de la ‘rentabilidad’, decía, tenemos lo que podría denominarse la cuestión de la ‘conveniencia’. Es decir: por un lado lo económico, y por el otro lo político. Al poder político le resulta en la actualidad particularmente complicado encontrar la manera de utilizar a su favor esa manifestación humana incontrolable que es la poesía. Que semejante patología libertaria se expanda y penetre entre las masas, aunque más no sea en sus expresiones más vulgares, no parece ser muy conveniente para aquellos que detentan el poder, por la humilde y sencilla razón de que, como señala Saer, la poesía es -siempre y cuando se asuman plenamente sus riesgos, que no son pocos- “un acto de desobediencia”; y ningún acto de desobediencia suele ser para los poderosos en manera alguna inofensivo (por algo será que, ya desde Platón, se destierra a los poetas de cualquier tipo de república ideal). Si la política es, en nuestra democracia formal, el ‘arte de lo posible’ -es decir, de lo conveniente para unos pocos-, la poesía ha de conservarse como nuestro espacio para reivindicar lo imposible. De ahí que no haya, para un poeta, peor negligencia que la de basar su trabajo en tratar de asustar al burgués, ya que, como nos advirtió Onetti (y en este país tenemos sobrados ejemplos para el caso), el burgués sólo se asusta cuando le amenazan el bolsillo. La peligrosidad de la poesía (si ha de tener alguna) debe provenir de la reivindicación de una práctica que escapa a cualquier tipo de mandato social o político, no de un pretendido contenido ‘revolucionario’ o ‘alternativo’ o ‘contracultural’ o ‘independiente’, contenidos que las más de las veces -cuando se los propone a gritos como la única salida posible para gambetear al status quo- no pasan de ser pálidas decantaciones acríticas de los discursos dominantes o trillados lugares comunes (ergo: no asustan a nadie y mucho menos ‘despiertan’ a conciencia alguna).
Claro que estos dos aspectos que señalé apenas someramente no agotan el problema acerca de la nula masividad de la poesía, pero creo que a Gombrowicz se le escapan, y de ahí que en buena parte se vea mermada, con un poco de perspectiva, la efectividad de su ataque.
Es que, en realidad, si bien a muchos puede parecerles que el texto de Gombrowicz es en esencia un posicionamiento político -que también lo es, en algún punto-, es claro que la preocupación del polaco es principalmente estética. Dice: “se vuelven esclavos de su instrumento porque esa forma es ya tan rígida y precisa, sagrada y consagrada que deja de ser un medio de expresión: y podemos definir al poeta profesional como un ser que no se puede expresar a sí mismo porque tiene que expresar los versos”. Y después: “yo no aconsejo a nadie prescindir de la perfección ya alcanzada, sino que considero que esta perfección, este aristocrático hermetismo del arte deben ser compensados de algún modo y que, por ejemplo, cuanto más el artista es refinado, tanto más debe tomar en cuenta a los hombres menos refinados y cuanto más es idealista tanto más debe ser realista. Este equilibrio a base de compensaciones y antinomias es el fundamento de todo buen estilo”. Y por si fuera poco: “Todavía no han comprendido los poetas que de la poesía no se puede hablar en tono poético y por eso sus revistas están llenas de poetizaciones sobre la poesía muy a menudo horripilantes por su estéril malabarismo verbal. A esos pecados mortales contra el estilo los lleva el temor que sienten ante la realidad y la necesidad de encontrar a toda costa una afirmación de su quebrantado prestigio”.
Llegados a este punto, no sé si hace falta aclarar (pero por las dudas) que Gombrowicz no era tan demagogo ni tan ingenuo como para afirmar que si la poesía debía volver a la “sensibilidad del hombre común” era para así mejor colaborar con un cambio social cualquiera o cosa parecida. Aparentemente la cuestión -siempre tan vanamente debatida- acerca de la posible función social de la poesía lo tenía sin cuidado. Su preocupación era bastante más modesta: le interesaba el problema del estilo, de la forma, en su texto contra los poetas quiere dejar en claro cuál es según él la actitud que éstos deben sostener para conservar su fuerza, su efectividad, su capacidad expresiva. Lo que no percibe es que, muchas veces, es justamente la potencia de su estilo -se sumerja o no en la ‘sensibilidad del hombre común’- lo que puede escamotearle lectores a un poeta; y que aquellos poetas que hacen todo lo posible por hacerse más digeribles para el ‘hombre común’, son frecuentemente lo más carentes de fuerza (ya no digamos de estilo), por el simple hecho de que asumen que el estómago del ‘hombre común’ sólo es capaz de asimilar una papilla recalentada o una sopa sin muchas calorías, a lo sumo una ensaladita sin sal (sin olvidar a aquellos que, para suplir la falta de proteínas de su menú, se exceden en condimentos de diversa índole, pero ni así logran que su carta resulte apetitosa para esas masas hambrientas de ‘poesía popular’ que imaginan como tenue justificativo). El problema, como se ve, aún sin moverse del terreno de lo puramente estético, es bastante complejo.
En fin. Cuando la poesía se convierte en un panteón de formas muertas, los poetas son culpables y víctimas a un tiempo; en esto Gombrowicz tiene razón y no hay que olvidarlo. Acerca de la mayor o menor cantidad de lectores, al parecer no es mucho lo que los poetas que se preocupan por el estilo puedan hacer, cuando son justamente las formas muertas las que suelen hacerse populares más fácilmente, las que más rápidamente pueden convertirse en pobres objetos de consumo (remitirse sino, para salir del campo de la poesía, a la música y al cine, donde pululan los ejemplos deplorables que sería sencillo multiplicar hasta la náusea). Hay que tener cuidado, pues, con las soluciones fáciles: nada se resuelve tratando de escudar la actividad poética tras un justificativo cualquiera; nada sale ganando la poesía cuando los poetas, en lugar de trabajar sin tregua en la selva del lenguaje, se limitan a aplacar alguna culpa pequeñoburguesa escribiendo ‘para el pueblo’ o, lo que es más usual, afectando alguna pose de pálida rebeldía verbal para sentirse ‘fuera del canon’ -como si eso fuera garantía de algo- y partícipes fervientes de alguna especie de inofensiva y pálida revolución de juguete -revolución cuya principal particularidad pareciera ser la de limitarse al terreno del papel impreso, desde donde puede llegar a asustar a madres y tías, pero difícilmente le mueva un pelo a los que manejan la batuta del poder-. Ya que por el momento seguirán siendo pocos los que lean poesía, para esos pocos los poetas al menos deberían tener la deferencia de la honestidad y la modestia.
‘Contra los poetas’ sigue siendo un texto alegremente corrosivo, un buen ejemplo de incorrección política (que tanto escasea en estos tiempos), un punto de partida efectivo para discutir problemas que siguen siendo los nuestros, pero ante todo es un texto donde Gombrowicz nos pide que escribamos bien, sin excusas, “no paralizados por puestos, glorias, obligaciones y responsabilidades”. Siempre a la intemperie -que es el hábitat natural del poeta-, sin pedir disculpas, sin pedir permiso, con intransigencia, con la fuerza imprevisible de quien ante todo trabaja sin descanso buscando su propio estilo, su propio lenguaje, su propia libertad para decir de una manera personal y fulgurante lo que tiene para decir, sin darse demasiada importancia, sin pretender cumplir ninguna misión social ni servir a ideología alguna, preocupado únicamente por hacerlo bien, cueste lo que cueste. Sólo así la poesía podrá seguir siendo nuestro espacio para lo imposible. Sólo así quizás nuestra escritura podrá ser, como quería Arlt, un cross a la mandíbula.


[ para leer el texto del polaco, entre otros enlaces:

http://depeupleur.blogspot.com/2008/04/contra-los-poetas-witold-gombrowicz.html ]

Sección mini-proust: hoy, Giordano Malta

3 comentarios
Autosemblanza:



Poieta en decadencia; literaterrador; trazador de letras y kanjis; hacedor de libros; psicoanartista en formación... Reside en La Plata (Bs. As.), donde escribe y encuaderna sus escritos poiéticos, como él los llama. Oriundo de Comodoro Rivadavia (Chubut), trasladóse con fines estudiantiles (bastante dejados de lado, intermitentemente). No han de encontrar su nombre en las librerías ya que éste gusta más bien de entregar sus libros en la mano del lector interesado. De no encontrarse su mano a la mano de la suya, siga el link: http://www.poiesiserotosatori.blogspot.com/




El mini-proust propiamente dicho:



¿Cuál es el defecto propio que deplora más?

La pregnancia de mis facilidades,
y cómo esto obtura mi diferenciarme
de la Voluntad que soy
en pos de su recausación.

¿Cuál es el defecto que deplora más en otros?

El no poder ver
la multiplicidad
de sentidos
en cada detalle;
el no ver
que la multiplicidad
de sentidos no existe más
que en su mente.
El confundir lo metafísico
con lo que la palabra
hace existir ficcionalmente
como verdad
pero no como real.

El creer que los defectos
lo son
intrínsecamente.

¿Cuál es habitualmente su estado mental?

en hondo valle
calmo ha devenido
esta mente mía

una nube pasajera
la brisa en el pasto

¿Cómo le gustaría morir?.

a la muerte
me la imagino
en una cama
y otras veces
en el mar

siempre despierto

Si después de muerto debe volver a la Tierra, ¿convertido en qué persona o cosa usted regresaría?

Podría hacer como que creo en el eterno retorno, y entonces, afirmo: "Sí a esta vida, ¡otra vez! ¡denuevo!"

¿Cuál es su mayor extravagancia?

La de pretender hacer de mis libros, objeto; de la hoja y la letra, paisaje.

¿En qué ocasiones miente?.

Siempre miento.


(Lo anterior es una de las pocas veces)

¿Qué persona viva le inspira más desprecio?

El dueño de los derechos sobre el libro "El Secreto". Qué feo hacerse rico con un libro tan peligroso.
("desprecio" temporal en base a la época)


¿A qué persona viva admira?

Creo que a ninguna en particular. --> Ocaso de los ídolos.

¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta?

La felicidad perfecta es... (de continuar el autor no sería fiel a sus ideas, en tanto no cree que ésta exista)

¿Cuál es su mayor miedo?

Morir a manos de los hombres.

¿Cuál es la virtud más sobrevalorada socialmente?

La "normalidad" y la "sanidad", siendo éstas tomadas no como abstracciones estadísticas,
sino como estados ideales, paradójicamente sólo alcanzables por minorías.


¿Qué talento desearía tener?

El del dibujo, frustrado por ser demasiado obsesivo en la infancia.

¿Cuándo y dónde ha sido más feliz?

todo el tiempo



nunca
¿Cuál es su posesión más atesorada?

Lo único que podría hacer como que poseo, es este cuerpo que me soporta.

¿Cuál es para usted la manifestación más clara de la miseria?

No sé si puedo contestar claramente la pregunta.
Escribo algo que se me ocurre sabiendo que no es lo preguntado:

"El ser privado de algo innecesario
y a la vez convencido de que es imprescindible.
A causa de esto, el hombre sufre de más".

Creo además que la miseria tiene muchas caras, difícil decir algo corto que englobe a todas.

¿Cuál es su pasatiempo favorito?

La escritura, el canto y la música.

¿Cuál es la cualidad que usted aprecia más en una mujer?

El que sepa ser mujer sólo en sus detalles.

¿Cuál es la cualidad que usted aprecia más en un hombre?

El que sepa ser hombre sólo en sus detalles.

¿Cuál es su héroe de ficción favorito?

Esta pregunta es la que más suena a test psicoproyectivo.

¿Qué escritores prefiere?

Los poetas que a mi parecer no escriben poesía (chiste interno, del círculo que comprende la colectividad de mis fantasmas e ideas).

Recomendado Indie: Féretro para dos de Sebastián Lastra

1 comentarios
Hoy tengo el agrado de recomendarles una novela sin fisuras, de discurso fluido, con descripciones y metáforas muy interesantes: “Alguien está cortando cebollas en la tabla de mi corazón. Soy yo mismo y casi lo disfruto”.
Les presento Féretro para dos de Sebastián lastra:


La estética de la tapa al estilo Tim Burton, nos anticipa un relato de amor que trasciende la muerte, pero no la muerte como tal sino en sus múltiples variantes; final de un proceso, cambio, pasaje a otro estado, etc. El féretro compartido y esta novela son un portal que permiten vislumbrar la trascendencia y la superación de los cambios de la vida.
La relación amorosa fluctuante narrada en el libro sirvió como excusa de un relato que está lleno de anécdotas, de pensamientos y de la subjetividad del autor exhibida a flor de piel: “como alejarme para ver claramente si hoy mi corazón es un hierro candente que puede marcar mil páginas antes de ser recalentado”. Sebastián construye un mundo propio, es capaz de develarnos a través de su cuerpo y sus visiones, cómo los cambios, la perdidas familiares, las separaciones, crecer y ser adulto son solo procesos vitales que a pesar de todo forman parte de lo que uno es, del “drama” propio, de ahí la cita de Henrry Miller que da inicio al libro:
…“el drama siempre va a ser la vida de cada uno y no la de otro. Un hermoso, terrible, ineluctable drama, como un traje hecho de nuestra propia piel…”
La vida es presentada en la novela como un cúmulo de situaciones en cambio constante, donde todo termina y a la vez vuelve a empezar, de una u otra manera, el ocaso de las cosas nunca es definitivo: “Un canto en voz baja hoy. Un grito mañana, tal vez, cuando mis huesos empiecen a perder memoria de aquello que fue mi carne. Y fin. Y todas las ganas de traicionar este fin. Y este nuevo comienzo que al fin y al cabo no es mas que otro final”. La situación con Salvia (su novia) está hecha de rupturas y reencuentros, el tiempo se las ingenia para hacer de sus rupturas algo frágil. Otro ejemplo de esa idea de los finales que no lo son “porque estamos hechos de tantos finales” es la separación de los padres de Sebastián que no es separación del todo porque la madre continúa enamorada, a pesar de que el padre la haya olvidado. Este amor no correspondido genera en Sebastián y su hermana, una situación que no concluye, porque el deseo de ella está siempre presente. Otro es la muerte de los abuelos que a pesar de la muerte continúan formando parte de la vida del personaje, porque él vive en la casa de ellos, entre sus cosas cargadas de pasado y recuerdos.
La novela Féretro para dos está construida desde lo autobiográfico, el autor es un artista joven que frecuenta lugares habituales, esta muy cerca de la realidad y la vive tratando de sobrevivir. Y como todos los jóvenes artistas recibe acusaciones de este tipo:
“-yo trabajo todo el día y vos te quedas en tu casa, rascándote el oboe en el sofá (oboe sonaba mucho más poético que higo, como un ángel que tocara este instrumento y que no es mas que una prolongación de su cuerpo)”
El lenguaje esta muy bien trabajado, tanto que por momentos queda en segundo plano, no se esfuerza por decir, sólo dice. Es un discurso fluido que articula muy bien entre sí las descripciones y las digresiones temporales y subjetivas de las que está cargada la narración.
Generalmente en mis reseñas hago algunas criticas (constructivas, obvio) pero en este caso no hay critica para resaltar, es un libro cálido y crudo por momentos. Entretenido e interesante, no lo dejas de leer y si podes lo compartis. Como obra no tiene falencias. No hay más que decir, sólo, lean Féretro para dos:
“Una sobredosis de sensibilidad me había entumecido el corazón y lo sentía tan dormido como un brazo que estuvo toda la noche bajo el peso de mi cuerpo…no importa cuanto pegara pechazos contra la pared para despertarlo. La misma pared era otro hormiguero en ebullición.”

Si quieren visitar el sitio de Sebastián Lastra:
http://sebastianpablolastra.blogspot.com/
Pueden conseguir sus libros en la Feria del libro Independiente o contactándose con el autor vía mail.
¡¡Aplausos para Sebastián lastra!! Arte, arte, arte libre para todo el mundo…

Nadia Caramella

Sección mini-proust: hoy, Maximiliano Borovicka

1 comentarios
Autosemblanza:
El señor maximiliano borovicka es un tonto o se hace o fue sin querer o llegan y se va cuando llegan pero intenta estar cuando la ola caiga sobre él. Sí, siempre sobre él, pero así todos festejan, celebran el atardecer alrededor de un fuego eterno sembrando sueños, pedazos de jarros rotos. Rompecabeza interminable. Los días traen fichas nuevas, las encontrás en el piso o pasás por al lado sin verlas, las pisás. Las fichas traen días sin sed. Un tobogán de 40km en bajada. Ël no se conoce todavía como todos, entonces le cuesta mirarse fijo al espejo aunque lo intenta y no deja de intentar encontrar la raíz en medio de la calle y que las raíces rompan el asfalto. Ël escribe libros pero su último objetivo es plantar un árbol de palta, pero no encuentra lugar ya que la ciudad está llena de cemento, baldosas, y sólo encuentra un metro por un metro de tierra de vez en cuando, o aveces nada, eso lo angustia aveces. Ël no lee mucho, escribe de causalidad y porque es el único momento en el que logra realmente repirar en esta enorme grisciudad. Algunos días no deja de escribir y tratar de convertir en carne sus sueños, es como una carrera sin meta, una carrera por la simple satisfaccion de estar corriendo y despertarse al otro día, hacer panes rellenos, pasar de hoja, expandiendo horizontes, levantando las fichas del piso, caminando. Ël dijo alguna vez: "Llegando al horizonte se ven más horizontes".
[ para ubicarlo en el cyber espacio:
www.elcolectivocosmico.blogspot.com
El mini-proust propiamente dicho:
¿Cuál es el defecto propio que te deplora más?
Mmmmmmm... ninguno. (jajajajajaja)
¿Cuál es el defecto que deplora más en otros?
Mmmm... Que piensen tanto en lo que ya pasó o que se detengan siempre en las mimas barreras. Y que no miren a los ojos.
¿Cuál es habitualmente su estado mental?
Alegre.
¿Cómo le gustaría morir?
Feliz.
Si después de muerto debe volver a la Tierra, ¿convertido en qué persona o cosa usted regresaría?
.…..en un árbol.
¿Cuál es su mayor extravagancia?
Comprar coca-cola para tomar fernet.
¿En qué ocasiones miente?
En éstas y en las que de repente me salen. No en ocasiones específicas.
¿Qué persona viva le inspira más desprecio?
Ultimamente, Mauricio Macri.
¿A qué persona viva admira?
A Luis Alberto Spinetta.
¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta?
Ninguna. O simplemente este momento.
¿Cuál es su mayor miedo?
Tenerle miedo al miedo.
¿Cuál es la virtud más sobrevalorada socialmente?
Nosé.
¿Qué talento desearía tener?
Saber qué número va a salir en la lotería.
¿Cuándo y dónde ha sido más feliz?
Hace dos veranos, en Los reartes, viendo a mi antigua compañera sostener a un bebito.
¿Cuál es su posesión más atesorada?
Mi saxo tenor.
¿Cuál es para usted la manifestación más clara de la miseria?
Ver a los chicos jugando arriba de las bolsas rotas de basura.
¿Cuál es su pasatiempo favorito?
Andar en bici.
¿Cuál es la cualidad que usted aprecia más en una mujer?
Su luz.
¿Cuál es la cualidad que usted aprecia más en un hombre?
Su luz.
¿Cuál es su héroe de ficción favorito?
Marti MacFly.
¿Qué escritores prefiere?
A Esteban yañez y a nadie más... ah, y a mí, claro!
Patente: Maximiliano Borovicka: Músico mecánico escritor independiente. Nació un 4 de octubre de 1985.
Sus libros hasta la fecha son los siguientes:
"El espejo que no refleja imagen", )( el asunto.
"el delirio coherente", milena caserola.
"La garúa", colectivo cósmico.
"34", edición artesanal.
"Lo único que queda es tratar de expandir nuesta esfera hacia límites inimaginados" , "yo" , "Sol placard" MDG ediciones.
Actualmente se encuentra a punto de sacar por No hay verguenza su sexto libro "Encontrarnos en el sueño", y está escribiendo un libro junto al Rey Larva.

Sección mini-proust: hoy, Javier Vicente

0 comentarios
Prólogo a su novela El hombre que camina, por Ricardo Rochero.


La novela El hombre que camina puede ser tan auténtica o tan apócrifa como lo pretenda el lector, lo que sí resulta innegable –y una confidencia ocasional me permitió corroborarlo- es la honestidad intelectual desde la que ha sido escrita. El relato está manejado por el clásico narrador en tercera persona, que en la parte final hace su aparición como personaje, cuya palabra se intercala con los textos que escribe Joaquín en su bitácora en donde vuelca todas sus angustias en forma de reflexiones y poemas, lo que conforma no solo un preciso dibujo de su alma sino también una cabal expresión de su ideología. Estos mismos textos, esta vez agrupados en sentido inverso, vuelven a desplegarse ante los ojos del lector y, aunque idénticos en su contenido, ya no poseen las mismas resonancias que antes, cuando se yuxtaponían con los avatares de la historia lo cual demostraría, si tal cosa fuese necesaria, que el sentido de lo que se dice o escribe está íntimamente ligado al tiempo, al espacio y a las circunstancias tanto en la literatura como en la vida, lo que en este caso viene a ser más o menos lo mismo.La tarea no siempre será sencilla y seguramente llevará al lector curioso a efectuar más de una investigación colateral lo que no hará sino acrecentar el placer de la lectura, y esto lo digo como lector curioso que soy.Involucrarnos con una historia, desentrañar su médula, encontrar en ella significados que acaso ni siquiera el autor pretendió, al menos conscientemente, elaborar representa una genuina forma de desafío y me parece que en esta época, pródiga en falsos desafíos, no está nada mal aceptar el que nos propone Javier desde su obra.
[ contacto y asuntos de ese tipo:
El mini-proust propiamente dicho:




¿Cuál es el defecto propio que deplora más?
La conciencia de la tragedia humana.

¿Cuál es el defecto que deplora más en otros?
La falsa modestia.

¿Cuál es habitualmente su estado mental?
Esquizofrenia almibarada por la normalización lograda en más de 20 años de escolarización.

¿Cómo le gustaría morir?
De golpe.

Si después de muerto debe volver a la Tierra, ¿convertido en qué persona o cosa usted regresaría?
Pajarito, de esos que cantan en los árboles a la madrugada.

¿Cuál es su mayor extravagancia?
Mi D.N.I.

¿En qué ocasiones miente?
Nunca miento, salvo cuando lleno un cuestionario y cuando hablo de mí.

¿Qué persona viva le inspira más desprecio?
Alfredo Astiz.

¿A qué persona viva admira?
A mis hermanos.

¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta?
Que no nos falte ni Nada.

¿Cuál es su mayor miedo?
No llegar vivo a la muerte.

¿Cuál es la virtud más sobrevalorada socialmente?
El trabajo.

¿Qué talento desearía tener?
Tocar la guitarra y que salga música.

¿Cuándo y dónde ha sido más feliz?
En Bariloche, el 17 de Octubre de 1994.

¿Cuál es su posesión más atesorada?
Los recuerdos sensoriales.

¿Cuál es para usted la manifestación más clara de la miseria?
Gente comiendo de la basura y durmiendo en la calle, dado que en este país se producen bienes y servicios para 75 millones de personas y vivimos unos 50 millones de gentes, ¿no?

¿Cuál es su pasatiempo favorito?
El ocio sin culpa.

¿Cuál es la cualidad que usted aprecia más en una mujer?
La coherencia.

¿Cuál es la cualidad que usted aprecia más en un hombre?
La coherencia.

¿Cuál es su héroe de ficción favorito?
Sandokan, El Tigre de Mompracem.

¿Qué escritores prefiere?
Gonzalo Arango y los Nadaistas Colombianos
o Tomás Astelarra
o Fernando Bonsembiante
o Xoana Velez en poesía
o Cortazar
o Eros Ronat
o los que no conozco, siempre.


Prefiero leer autores independientes.

Sección mini-proust: hoy, Sebastián Bruzzese

4 comentarios
He aquí una flamante sección en Escrituras Indie: el cuestionario mini-proust. Con sus exhaustivas e indómitas preguntas, los invitamos a sumergirse en las profundidades más recónditas de la personalidad de figuras renombradísimas del ambiente artístico independiente. En el día de hoy, tenemos el gusto de presentarles a Seba Bruzzese, amigo de la casa. Que lo disfruten.

Autosemblanza:
Sebastián Bruzzese nació en Hurlingham, provincia de Nueva York, en marzo del 84.
Tiene cuatro libros publicados, tres en forma independiente y autogestiva, y uno por la editorial Nulu Bonsai.
Es, además, el único miembro de En el aura del Sauce, editorial e imprenta de publicaciones independientes.
[contacto, por si las moscas: http://enelauradelsauce.blogspot.com/]

El mini-proust propiamente dicho:


¿Cuál es el defecto propio que deplora más?
La inconstancia.

¿Cuál es el defecto que deplora más en otros?
La constancia.

¿Cuál es habitualmente su estado mental?
Soleado con vientos del sector noroeste y probables precipitaciones durante la tarde noche.

¿Cómo le gustaría morir?
Volando.

Si después de muerto debe volver a la Tierra, ¿convertido en qué persona o cosa usted regresaría?
En un gato.

¿Cuál es su mayor extravagancia?
No tengo, soy pobre.

¿En qué ocasiones miente?
Casi siempre.

¿Qué persona viva le inspira más desprecio?
Videla.

¿A qué persona viva admira?
Hoy: a Fabián Casas, mañana, quién sabe.

¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta?
Una que no es perfecta.

¿Cuál es su mayor miedo?
No poder darle el suficiente lugar al silencio.

¿Cuál es la virtud más sobrevalorada socialmente?
La belleza.

¿Qué talento desearía tener?
Ser buen cantante, sobre todo: cantante carismático.

¿Cuándo y dónde ha sido más feliz?
En mi casa, este año.

¿Cuál es su posesión más atesorada?
Mi libro de cinco poetas de alemania, editorial Vox.

¿Cuál es para usted la manifestación más clara de la miseria?
La existencia de la palabra.

¿Cuál es su pasatiempo favorito?
Hacer ediciones de libros jajaj.

¿Cuál es la cualidad que usted aprecia más en una mujer?
La dulzura.

¿Cuál es la cualidad que usted aprecia más en un hombre?
La dulzura.

¿Cuál es su héroe de ficción favorito?
Peter Griffin.

¿Qué escritores prefiere?
Los de acá, no esos no, los otros… sisi, esos ehhh ¿me repite la pregunta? Ahh, los que se comprometen con lo que hacen.

Agua Vertical, de Diana Albornoz

0 comentarios
No he venido a decir el martirio:
he partido para nombrar el viento

D. A.


Un anhelo que ha regido buena parte de los intentos de eso que solemos dar en llamar, con cierta vaguedad, “poesía moderna”, es el de hacer del poema algo que no sea “sólo palabras”. Muchos han creído -y algunos creen todavía- que para alcanzar ese objetivo basta, sencillamente, con construir el poema desentendiéndose con liviandad del lenguaje, dejándolo a su suerte, librado a un hipotético “fluir poético” gracias al cual surgiría, espontáneamente, una poesía que alcanzaría un “más allá”, un territorio hasta ese momento vedado al poema. No es, por fortuna, sobre esa posición facilista -y ya bastante anacrónica- que se asientan y resplandecen los versos que forman Agua Vertical (Tiempo Sur, 2008).

Meticulosos, delicados, los poemas de Diana alcanzan una concentración casi cegadora. Para conseguir un efecto único, pocas, muy pocas palabras le hacen falta: cada una ocupa en la sólida arquitectura de sus versos un lugar privilegiado y, a la vez, se subordina a la necesidad -expresiva más que significante- del poema. Es, justamente, ese difícil equilibrio lo que hace que el poema deje de ser “sólo palabras” y se transforme en otra cosa: un fulgor líquido que se condensa para hacerse filo contundente e inesperado; insospechado lugar donde hallar pequeños cantos que logren desatar del silencio/el hastío de los cuerpos.
La respiración minuciosa que sostiene cada verso le otorga al poemario una unidad que no tiene que ver con lo temático, sino con una actitud hacia el lenguaje y, por lo tanto, hacia el mundo. Diana es consciente de que el poema sólo puede ser escrito y vivido desde la precaria certeza/de poseer/un lenguaje de acechanzas; y desde esa constatación, su voz erige imágenes pequeñas e infinitas, tranquilas y ardientes, con una trabajada y compleja sencillez que deja la sensación de estar asistiendo al arduo -y misterioso, y frágil, y mágico- nacimiento de una lágrima o una flor. Y, sin embargo, -no a pesar, sino por su misma apuesta poética- es capaz de preguntarse ¿Cómo soltar una palabra/ante el vacío del exterminio?
Entrar en Agua Vertical es enfrentarse a una poeta que para decir(se) necesita obrar un lenguaje y un tono propios, que le permitan pronunciar aquello que le sucede en lo más hondo, que es, a un tiempo, contundente e inasible, y que por ello no puede ser dicho de cualquier manera: el “qué” precisa del “cómo” que le sea exacto e insustituible, haciendo así que la poesía sea posible; la poesía, es decir: la aparición de eso que no era antes de ser dicho por la voz única del poeta.
A la verbosidad informe que tantas veces pretenden vendernos como ”poesía moderna” (o posmoderna, o post-posmoderna), el silencioso trabajo poético de Diana Albornoz enfrenta, pues, unos pocos poemas de quien tiembla como un árbol de escarcha; de quien no es más que libélula, metal líquido/penumbra encapsulada que resplandece/y se sabe oscura. Poemas que son gotas de rocío titilando sobre pétalos de ceniza: mucho más que "sólo palabras".
[para contacto y otros menesteres con la autora: http://diana-albornoz.blogspot.com/]

Cobertura de la presentación del disco Impecable de Adrián Bechelli

2 comentarios
“canciones que son ventanas hacia la unidad”
(Tao de los de los acordes, disco Impecable A.B.)


El domingo 6 de septiembre Adrián Bechelli presentó el disco “Impecable” junto a su banda La Tezcatl orquesta mística: Luciano Paez (vientos), Gonzalo Martinez Valea (percusión) y Natalia Forastiere (voces), en el centro cultural Pachamama.
La presentación fue más allá de lo convencional. La escena brilló por la música y la poética de Adrián Bechelli, un autor de “espíritu tan libre como creativo” (en palabras de Pablo Grinjot) y por sus invitados, que lograron crear climas únicos.

La tarde transcurrió entre canciones inéditas que parecían mantras de pulso lento, y otras como “Palabra y marcador” (incluida en el disco) que dio a la puesta en escena un latido alegre y efusivo, culminando la noche con muchos talentos en un mismo escenario: Adrián y la mística Tezcatl y los invitados de lujo; Juanito el cantor, Tomi Lebrero, Pablo Grinjot y Alvy Singer. “El recital tuvo un tiempo propio. Salió algo que es nuevo. Está bueno, la despreocupación que Adrián tiene lo lleva a un lugar único” (Tomi Lebrero).
La poesía no faltó en el evento, estuvo a cargo de la perfo poética: “Nunca & Fin” y de la participación estelar de El rey larva (“en esta tierra sólo quedan tus huesos y la poesía”, afirmó El rey).
Bechelli no dejó que su yo-poeta se sienta intimidado por su yo-músico así que recitó “La bici con corpiño” y “La histeria” (de Poemas para volver a mí) acompañado del piano arremolinado y lúdico de Grinjot.
Otra destacada de la noche fue Natalia Forastiere por su voz dulce y su imitación en el ya “casi clásico” “Lo Infinito”; la muchacha encantó. Junto a la voz punk-zen de Adrián hacen de la heterogeneidad un condimento propicio para una obra “lateral y contracultural”.


Los que ya habíamos escuchado el disco nos encontramos con canciones reversionadas y muchas otras inéditas, algo rarísimo, porque generalmente en las presentaciones se tocan los temas del disco o canciones clásicas del autor. Pero en este caso el músico se excuso diciendo “no puedo parar de componer”.
Escuchar la propuesta de Bechelli en vivo es diferente a lo que uno esperaría de un show, pasan otras cosas que tienen que ver con las sensaciones y con la forma de transitar en el “aquí y ahora”, premisa básica para disfrutar de la consigna conceptual de este disco, hay que dejarse fluir.
En el vivo de este proyecto “hay una deconstrucción de la canción, Adrián tiene una banda que por momentos parece desarticulada, desarmada. Eso es algo que me interesa, como tratar de no poner el ojo en que todo suene prolijo y entre comillas, “como tiene que sonar“. Un poco para que se luzca el texto, me parece que ahí él encuentra algo. La melodía se desarma, no tiene el tratamiento tradicional de acompañamiento de canción, hay un juego donde las armonías y las melodías se empiezan a desdibujar. En momentos deja de tocar la guitarra, queda la percusión sola, hay cosas que desarman el discurso musical. Me parece un desarme positivo.” (Alby Singer)
Los invitados participaron en varios temas: Juanito el cantor, productor artístico del disco cantó y tocó la guitarra en “Palabra y Marcador” y “Multitrack emocional” temas de Impecable donde él también participa con guitarra, charango y voz. Alby Singer interpreto junto a la Tezcatl “Desvistiéndote”. Lebrero participó con voz y bandoneón, como lo hizo en el disco, en los temas punks: “Peyote de Calabaza” y “Nena con chupetín”.


Adrián Bechelli pasó por el escenario-living del “Pacha”, dejando en el público una sensación de sorpresa, algunos la podrán digerir y otros no tanto, pero la mística, la energía y la poética de este disco es innegable. Sacaran ustedes sus propias conclusiones (www.myspace.com/adrianbechelli). Si es que esperan algo único, que los sorprenda, escuchen este disco “fresco y deshilachado” (según Tomi lebrero), y a la vez “impecable”.
Porque Impecable no es sólo un nombre pomposo ni siquiera un adjetivo pretencioso, hablamos de impecabilidad cuando hablamos de un disco que no pretende, sino que existe y vive a la manera Bechelli.
Impecable porque es fiel a su autor, no se desdibuja, es unidad vida-música: “impecable/puse todo en cada gesto/ aquí y ahora/ cantar amar respirar”.
Está cargado de misticismo, de amor a la vida, de pequeños mantras, canciones punkiacarameladas, que sobrevuelan dentro y fuera del disco. La melodía es el juguete con el que el autor deconstruye y compone la canción-realidad-melodía.
Los instrumentos están agrupados de manera poco convencional: didgeridoo, quenas, clarinete, guitarra, percusión, bandoneón y piano. Por un lado elementos esencialmente clásicos y por el otro: instrumentos autóctonos, hacen que el disco de una vuelta de tuerca más, produciendo un sonido excéntrico y simple.
La poética es tan importante como lo musical, van a la par. Y en esto podríamos extendernos, pero simplifico el asunto, para que la poética hable por la poética, en palabras de El rey larva: “lo que tiene la poesía de Bechelli es aroma, perfume, roce, candor y todo lo que le hace a la belleza de los seres. Lo que nos gusta.”
Charlando con Juanito el cantor, productor artístico de Impecable: “De un artista me gusta que sea un tipo genuino, que sea el mismo, me gusta eso, que los artistas saquen afuera lo que sienten. En Adrián lo veo porque es espontáneo, es una persona que lo lleva arraigado y lo vive con naturalidad.”
En las palabras de Juanito está la clave para entender la obra de Adrián. Bechelli: es genuino, tiene mucho para decir y a la vez es responsable de lo que dice y canta, porque en su poética y en su música encontramos la visión de alguien que ama al mundo que lo circunda. Confía tanto en el amor de una “punki lesbiana” como en “que la vida se confunda con poesía” porque sus canciones son “ventanas hacia la unidad”… Un mensaje realmente impecable para este mundo, a veces tan violento como caótico. Porque la paz, el amor y la contracultura pueden ser formas alternativas de existencia. El disco Impecable es una ventanita más, que mira hacia esa otra existencia posible.

Nadia Caramella

En la punta de la lengua, de Xoana Vélez

5 comentarios
Lamemos la puerta en vez de golpearla.
Con sangre de perros,
mi lengua trabaja sobre la madera.
Y quiere y canta y goza.

X. V.



Dicen que toda poesía está hecha de intimidad. Intimidad de quien la escribe. Intimidad de quien la lee. Intimidad del texto replegado en su sustancia indecible. Es un caso extremo y maravilloso de esas intimidades silenciosas y complementarias la poesía que Xoana Vélez reunió en su primer libro: En la punta de la lengua.
Los de Xoa son poemas que al recorrerlos nos hacen resonar siempre en un lugar diferente, inesperado, palpitante; su escritura no se conforma -como es tan habitual en estos tiempos- con disfrazar lo obvio de lo cotidiano con oropeles baratos, ni sorprender con ingeniosas banalidades o procacidades inútiles, sino que trabaja deteniendo en el lenguaje el fluir de la experiencia para transmutarla y mostrar sus aristas secretas, esas que todavía se conservan preciosamente afiladas y peligrosas. Poesía hecha toda de materia vital, donde ella va, transcurre, está como un líquido volcándose. Poesía que sopla como todo lo que es mundo; que intenta encontrar traductores para el hambre.

Es sorprendente la autonomía verbal de muchos de sus versos. No necesitamos referentes ni referencias: son las palabras las que hacen todo el trabajo para conseguir esa mínima vibración que cálidamente hace temblar la sangre. Así, antes de que nos demos cuenta, convocada por el flujo y reflujo de los ecos que los poemas provocan, recorre nuestras tripas una inasible mariposa musical.
Los poemas de este libro relumbran desde una delicada opacidad; nos dejan paladeando una incertidumbre que puja por volverse certeza. Su lengua se mueve con ritmos quebrados, alterados, pero de una estridencia siempre cuidadosa; el movimiento y la musicalidad -mismo su particular economía en el uso del lenguaje: ese tono coloquial tan suyo, frontal y al mismo tiempo evasivo- se acomodan para hacer que el poema diga y calle a la vez: una tensión entre lo que suena y lo que queda silencioso atraviesa los mejores momentos del poemario.
Creo que ahí germina gran parte de su magia: los dolores y las alegrías de Xoa no aparecen en los poemas para hacer una simple apología de lo “autobiográfico” (lo cual sería redundar en una insistencia superflua, ya que es muy sabido que toda poesía verdadera es autobiografía) sino que se expresan desde una Lengua que no puede llegar a nombrarte. Quiero decir: su poesía está hecha de lo que le sucede -sus frustraciones, sus amores, su cuerpo, sus sueños- pero supera lo meramente anecdótico: nos cuenta de los gritos y silencios, las dudas y certezas que la atraviesan cuando establece con el mundo y con los demás el diálogo secreto y único que caracteriza a todo poeta; por eso el otro está tan presente y se convierte de hecho en la condición que hace posibles muchos de los poemas: el otro está en el poema como urdiendo el silencio -el misterio- que sostiene su voz: estás, el tejido de mis palabras te supone, dice en unos de sus poemas más bellos.
Y así va Xoa: improvisando una forma / para tanta sustancia, haciendo que, como quería Pizarnik, el poema sea un “amado espacio de revelaciones”; un acercamiento ardiente y gozoso entre la lengua y la vida, donde todo queda así, ni tan sólido ni tan líquido. Nos ha dado poemas que no se dejan atrapar del todo, que se escurren, se retuercen, alumbran y se oscurecen, cantan y gozan; poemas que nos rozan como esa lengua que trabaja sobre la madera.
En la punta de la lengua (Colección Escrituras Indie, En el aura del sauce, 2009) es, pues, un libro que vale la pena degustar con tranquilidad (y con cuidado). El primero en el que esperemos sea una larga lista, me deja con la sensación de que, como Gamoneda, Xoa también entiende “todas las cosas como se comprende / un fruto con la boca, una luz con los ojos”.

Bocaditos de la FLIA

1 comentarios
Marea de gente. Marea de libros. Al navegar el mar de la literatura under encallé en peñascos habitados por producciones que nos dan un pantallazo de la diversidad que nutre a la Feria del Libro Independiente. Aquí, en unas pocas líneas, el rescate de algunas voces, con toda la intención de salpicarlos desde la rompiente bulliciosa del arte alternativo.



Caras encapuchadas con detalles coloridos afloraban desde el puesto de La Tribu (FM 88.7), en donde Eduardo se dispuso a compartir su experiencia de trabajo solidario con el EZLN.
Natalia: -¿De qué se trata todo esto del Subcomandante Marcos y los zapatistas?
Eduardo: -Bueno, nosotros somos miembros de la Red Solidaria con Chiapas, y lo que hicimos fue producir un libro con los cuentos del Subcomandante Marcos, con 12 de los cuentos, y además un disco que lo acompaña realizado por Eduardo Galeano, Daniel Viglietti, León Gieco, las Madres de Plaza de Mayo, las Abuelas de Plaza de Mayo, H.I.J.O.S., y el dinero que se recauda es para las comunidades autónomas zapatistas de allá, para las escuelas rebeldes. Ya entregamos parte del dinero recaudado, y realmente es un placer enorme compartir el libro, se está vendiendo muy bien, no solamente por el placer de los cuentos, por la convicción de las ideas políticas, las rebeldías zapatistas, sino también porque está muy bien hecho, está bárbaro.
N: -¿Se puede conseguir en otros lugares?
E: -Se puede conseguir en La Tribu o directamente entrando a www.losotroscuentos.org , ahí hay videos, audios, están los textos y están las presentaciones de dónde vamos a estar próximamente.
N: -¿Es la primera vez que están acá o ya vinieron antes?
E: -En la FLIA es la primera vez.
N: -¿Qué los motivó a acercarse a este espacio?
E: -Las ganas de compartir y de llegar a gente que seguramente está interesada, éste es un buen pretexto para juntarnos.

Sin ir muy lejos, al ladito nomás, la presencia de pilas y pilas de ejemplares de la revista Sudestada. Cada tapa un emblema, un símbolo, la historia que es el hoy. Sudestada tiene el carnet de socia vitalicia de la FLIA, y fue un gusto que Ignacio haya brindado unas palabras a estos primerizos indies.
N: -¿Por qué Sudestada?
Ignacio: -Sudestada porque la mayoría de los que arrancamos somos de zona sur, y porque nos gustó el nombre, tiene mucha inspiración, significa que cambian las cosas cuando viene la sudestada, lo que era ya no es y termina siendo otra cosa.
N: -Una revista con mucha historia…
I: -Y, estamos cumpliendo este mes justamente ocho años. Editamos diez números mensuales de marzo a diciembre. Así que sí, tiene su trayecto.
N: -Leí algunos números de Sudestada y lo que notás de diferente con otras revistas es que más allá de la inmediatez de las notas tiene su permanencia, es algo a lo que se puede volver a recurrir como si fuera un libro.
I: -Sí, destacamos un poco eso, enfocamos la escritura y las historias a partir de eso, de hacer notas para leer ahora, sobre lo que nos pasa ahora, pero que podés leer dentro de dos años y te puede parecer algo parecido. Esquivamos a la actualidad como única realidad para reflejar.
N: -¿Hace cuánto que participan de la Feria?
I: -Desde la primera FLIA que estamos acá. Somos fundadores de la FLIA. Me acuerdo que en la primera habría treinta puestos, y hoy en día son… “algunos más”.
N: -Y de todos estos años de Feria del Libro Independiente, ¿qué nos podés decir?
I: -Sería ideal que siguiera teniendo el mismo espíritu que en la primera, creo que cada uno tiene que pensar que es un espacio que se construye entre todos. Que todos respeten eso, es un espacio de todos, y demostrar con los años que la FLIA no sólo no se vendió, por decirlo de alguna manera, sino que se reproduce de una forma muy linda. Es muy importante estar, y que tengamos el compromiso de difundir este tipo de actividades.

Continuando con la línea revistera, me topé con el puesto de Ivana y Alan, quienes presentaron el lanzamiento de Como Loca Mala, revista difusora de la movida artística under, que advierte: “Tal vez no logremos ser como la Biblia junto al calefón, pero al menos intentaremos el Corán junto al microondas.”
N: -¿Qué es lo que están ofreciendo al público?
Ivana: -Una revista que recolecta novedades de los artistas que están acá en la FLIA. Busca, más que nada, priorizar a escritores no conocidos.
N: -¿Qué es lo que los impulsa a estar registrando a la FLIA en una revista?
I: -Que es un espacio de difusión. Más allá del “capitalismo o no capitalismo” hay cosas que se mantienen vedadas en los circuitos habituales de comercio de libros y este es un espacio de difusión de literatura alternativa que es muy difícil de encontrar en otros lados. Esto reúne realmente, a diferencia de lo que pasa en la Feria del Libro común que reúne a todas las librerías, a toda la gente que para poder encontrarla tenés que recorrer todas las aulas, los centros culturales; esto es una especie de anarquía en cuanto a difusión, porque no hay un espacio en donde puedas ir y encontrar todo esto, acá podés tener un panorama general. Yo creo que hacía falta.
N: -¿La revista va a salir a la venta en otro lugar? ¿Dónde se puede conseguir?
Alan: -Sí, está en Mum, el Centro Cultural Pacha Mama, el Centro Cultural de la Cooperación, la librería Liberarte, Gambito de Alfil, y estamos tratando de hacerla llegar a algunos puntos del conurbano.
N: -¿Tienen página web?
A: - www.comolocamala.com.ar

Me hago eco: hacía falta. Es necesario un lugar de encuentro en donde aunar tanta expresión. Sumo un brindis más a los ya numerosos brindis de mi hermana india Nadia Caramella por la FLIA, a empaparse de cultura subterránea, y a estos queridos artistas, como dijera un rockero argentino, ¡gracias por sus voces!


Natalia M. Tangona

Vida, calles, Hospital de Mariano Quiroga

2 comentarios


“Yo no quiero ninguna máscara, ningún simulacro. Vivo al borde de mi fragilidad…”
Mariano Quiroga; Vida, calles, hospital. Ed Milena Caserola y El Asunto, 2009.

Vida, Calles, Hospital es el nuevo libro de Mariano Quiroga. Hace una semana Mariano presentó su libro en el Centro cultural Pachamama (“El pacha” para los amigos). Del evento participaron Ioshua, Klaudia con K, Sebastián Kirzner, Mónica Torres, Ezequiel Romero, Crau Hertt y la música, que tampoco faltó, estuvo a cargo de “Suaves dedos finos”.

Con motivo de la presentación reciente no podía dejar pasar la oportunidad de escribir una suerte de “reseña-crítica” de este libro.
Aunque es difícil entrar a la literatura de Mariano, porque se podría entrar por cualquier lugar, de sus varias temáticas sólo tomaré algunas y el resto se lo dejo al lector.
Maneja muy bien sus propios espacios poéticos y los define. La exterioridad está a flor de piel y la interioridad también:
Siempre tuve mi mundo particular.
Un espejo de mi propio interior
afuera de mi propio ser .

La vida, la muerte y el sexo parecen convivir en un mismo círculo dentro del mundo del autor: “la pija de dios” (que por momentos también es “la pija de Mariano”), la misma que significa vida en este mundo poético, también es muerte. Hay una vinculación explicita entre la moral y lo que se puede decir: “soy puro y puedo decir pija”; entre vida, sexo y moral.
El hospital: lugar público donde la vida y la muerte son dualidad latente.
Vida, dice el título, y en la contratapa nos encontramos con este verso: “Soy el asesino de mi intimidad”.
La vida poética del libro está viciada por lo exterior y lo interior. Lo íntimo se hace público, recorre las calles, el puterío, el hospital. Se asesina el estereotipo del escritor meramente ficcional. Detrás de los versos y de la prosa de Quiroga hay vida, biografía y dolor. ¿Quién no sufre en estos tiempos?
Pero el libro no es sólo eso: también es cultura rock; no sólo porque nombra personajes típicos del rock como Keith Richards, Pappo, chicas stonas y otros tantos, sino porque es rebelde y juega con lo que hay en las afueras y adentro, en la calle y en el interior de la individualidad del que escribe. Observa desde una mirada rebelde, putea al mundo que existe en sus ojos y en la materialidad que lo circunda. Aunque a veces pareciera irse de mambo con las puteadas, este autor está logrando algo…
Y cuando hablo de rebeldía me refiero a poemas como Antología de la poesía moderna:
Culo
Pija
Teta
Concha
Mierda
Ah!
¡Estoy borracho puto!
O textos geniales por lo desubicado que pueden resultar dentro de lo que uno espera en un libro de poesía y cuento. Textos como Spam o Subliminal, y muchos otros.
El autor de Mierda, Canciones y Formas de morir, logró en este libro algo particular porque es múltiple: te cachetea por varios frentes y te sensibiliza. A veces de manera genial y otras no tanto, pero aun así es recomendable. Podés admirarlo, admirarlo sólo en parte o criticarlo, pero en definitiva es un libro de un autor que está haciendo su camino literario hoy.

Un aplauso para Mariano Quiroga, escritor, músico y amigo Indie, esperamos muchos libros más de este autor. Pronto también nos deleitara con su primer disco. ¡Desde Escrituras Indie brindamos por Mariano y su arte!



Nadia Caramella

Cobertura de la 11va Flia

5 comentarios


¡La FLIA explotó: dos días, 300 puestos y más de 10 mil personas!



Entre amigos, charlas, libros y más, el mapa Independiente se pobló de buenas energías y gente con una necesidad en común: difundir arte accesible para todo el mundo.

Con la consigna: “por la recuperación del espacio púbico”, la FLIA cumplió su cometido: más de 300 puestos coparon desde la mañana el tercer piso del Impa. Escritores, editoriales independientes, realizadores de fanzines y revistas, fotógrafos, pintores, músicos y distintos colectivos culturales mostraron su material.


Pero la cosa no terminó ahí: en el cuarto piso se llevaron a cabo proyecciones de documentales y charlas para todos los gustos. Mencionamos algunas:
-Derechos de autor y nuevas tecnologías (copyleft para principiantes). Invitados: Fm la tribu y Enrique Chaparro.
- Revistas independientes: el caso del Expreso imaginario; presentada por Pipo Lernoud.
- Género y Cultura (diversidad sexual). Participaron: Ioshua (autor de “Pija, birra y Faso”) y la revista El teje, entre otros.
Los dos días de la feria fueron amenizados por músicos y artistas que pasaron por el escenario entre ellos: Sebastián Matías Olivera, Tony Fluye, Ioshua, el colectivo Estación Alógena, Juan Pablo Gonzáles, Adrián Bechelli, Luvi Torres y muchos más.



Hasta los más chiquitos tuvieron su lugar: en la Fliita los pequeños jugaron, pintaron, hicieron música y entre risas aprendieron a hacer libros.




La FLIA imparable: sigue apoyando la resistencia de la Fabrica IMPA y sus trabajadores. Los artistas y los trabajadores nuevamente unidos por una causa común: no permitir el vaciamiento de los espacios comunitarios.



¡Imparables! Más de 10000 personas lo confirmaron en las jornadas del 16 y 17 agosto. A pesar de algún pequeño corte de luz (que le fueron dando un tono poético a la noche fliestera con la gente hojeando libros a la luz de las velas), el evento por excelencia del arte y la difusión independiente siguió y nadie se fue, por el contrario: siguieron llegando.
La FLIA también es expansiva: llegó a Chile, el 12 de septiembre llegará a La plata, próximamente a Chaco y promete más.
Recorriendo los stands, los Indies charlamos con los realizadores de Poesía Urbana (que está por cumplir sus siete años difundiendo contracultura), y entrevistamos a gente de editoriales independientes como Nulu bonsái y Treceportrece, o al novelista y poeta nadaísta Javier Vicente. (próximamente las entrevistas en nuestro blog).
El panorama de los Stands dio lugar para todo: desde Pablo Strucchi de El Asunto, el escritor Diego Arbit, la Editorial Cospel del Chaco, la gente de Mate amargo, la New School gay. Hasta los Indies estuvimos presentes con nuestra colección de libros.


(Foto: copyleft www.poesiaurbana.com)
La FLIA es energía pura y explota de luz, es movimiento colectivo y amigo, IMPARABLE, es pluralista… ¿alguien lo puede negar? ¡Gracias FLIA!
Nadia Caramella

Entrevista a Sebastián Bruzzese (escritor, diseñador y editor independiente)

2 comentarios
Foto: Sonia Basch

Afuera the sun it´s up, the sky is blue y los espacios son púbicos.

Nos acercamos a la ventanita que mira fuera de nuestros egos, del otro lado encontramos a varios personajes saltando y levantado las manos entre la multitud de la calle. Por lo que dejan ver, tienen algo que decir o mostrar. Veo sonreír a algunos, a otros una lagrimita les recorre la cara. Igual, voy a salir. ¿Salimos?
Entonces me acerco, salto la ventana y del otro lado está él: Sebastián Bruzzese, escritor, editor y diseñador de la editorial independiente “En el aura del sauce”; salta contento cerca de la ventana de un lado a otro, le tuve que decir que pare un poco porque me marean sus líneas tiritando en la vereda.

Nos encontramos la mañana del 16 de julio, desayunamos y parloteamos en su casa del árbol. Luego nos adentramos en esta entrevista más que interesante, ya no hablo de “parloteo”, sino de una charla seria entre colegas y amigos.
Vamos a construir con el testimonio de Sebastián, y mis intervenciones, un bosquejo o primera aproximación a la movida del arte y las editoriales independientes… Acerquémonos de a poco, queridos indios, que hay mucho para conocer de este fenómeno Independiente que se las trae.

-Contanos, ¿cómo es el laburo de las editoriales independientes?

Hay muchos ejes de trabajo. Hay algunas editoriales independientes que hacen el diseño del libro, interno y de tapas, después mandan los archivos a una imprenta y otros hacen el trabajo de impresión, hacen las tapas y los encuadernan. Esto lo hace la gente de Milena Caserola. El Asunto también lo hace con la gente de Milena porque se les rompió la fotocopiadora. Antes El Asunto hacía íntegramente el trabajo de edición, impresión y encuadernación, pero desde que se les rompió la fotocopiadora, apelaron a esa forma, de hecho yo imprimí algunos trabajos para ellos.

-¿Qué diferencias encontrás entre las editoriales independientes y las editoriales como Anagrama, Losada etc.?

Te puedo tirar dos puntas. Por un lado, la parte interesante es que las editoriales independientes apuestan a la autogestión, intentan formas de trabajo cooperativas, tratan de generar otras relaciones sociales al interior de la editorial.
Por otro lado nace de la necesidad del ego de un escritor, como en mi caso, de publicar su material y no encontrar o no buscar el reconocimiento de una editorial oficial.
El manejo de las editoriales oficiales es muy diferente en muchos aspectos, hay una lógica que cambia muchísimo. En la movida independiente hay muy poco pensamiento acerca de qué puede ser vendido y qué no. Prácticamente no se plantea esa pregunta, simplemente está el deseo de alguien de editar su material y la bajada al papel y al libro.

-El costo de un libro independiente es mucho menor.

El costo es más barato simplemente porque no hay ganancia capitalista. La mayoría de las editoriales independientes son manejadas por gente que tiene otro trabajo o que si trabaja de eso, apenas si llega a un sueldo. Creo que básicamente esa es la diferencia de costo entre un libro independiente y un libro oficial. Creo que tiene que ver con la proletarización de los emprendimientos. No son emprendimientos que arme alguien con una mentalidad de pequeño burgués o pequeño comerciante, de generar un negocio para obtener ganancias, sino que, en tal caso, como máximo a lo que se puede llegar es a obtener un sueldo. Eso está dado por dos cosas: por un lado, por la contingencia de que si vos vendés el material al mismo precio que una editorial oficial te va a ser más complicado vender. Mi idea es que el material pueda circular más fácilmente, no siempre entre los mismos. Porque si un libro sale más de treinta pesos hay cierta gente que está excluida de poder leer ese libro. Porque es una realidad que treinta pesos es bastante guita, incluso para mí lo es.
Por otro lado, también estamos en esa contingencia donde el diálogo con nuestra generación se da a través del material concreto, por ende tiene que estar en un precio accesible para que pueda darse ese diálogo.

-¿Cómo es la difusión independiente?

La mayoría del material independiente circula en la calle. Por eso la consigna de la próxima FLIA es “por la recuperación del espacio púbico”; es como un juego con “la recuperación del espacio público”, es obvio, pero es bueno aclararlo. A la vez está metido el absurdo, que al mismo tiempo está muy metido en la producción de la gente que está en la movida.
Hay también una cuestión generacional con respecto al absurdo, que no está en mi poesía, pero esa frase de Vallejo: “absurdo sólo tú eres puro”, sigue resonando en nuestras cabezas. Me parece interesante como planteo estético y político.
La mayoría del arte circula en plazas, bares, en centros culturales, en centros culturales clausurados, espacios recuperados o tomados. Entonces me parece bueno que la FLIA levante la bandera de la recuperación del espacio público-púbico.

-Hay una coherencia entre la producción, la edición y la difusión del arte independiente.

Hay una materialidad muy fuerte que nos está atravesando, que tiene varios puntos.
La posibilidad tecnológica de hacer libros es uno. Yo por ejemplo empecé a hacer libros comprándome una impresora con tonner, recargándolo. Esa posibilidad material no existía hace diez años.
Antes existían las fotocopiadoras pero era complicado realizar un libro.


-Antes los funzines, la hoja poética, eran una manera de hacer circular el material.

Antes los escritores producían funzines, fue el disparador inicial de la cultura independiente, algo que nace en los ochenta, se desarrolla en los noventa, y en este nuevo milenio adquiere el formato libro. Los libros independientes adquieren un formato muy similar a los que se producen en grandes editoriales.
El hecho de cómo se da la circulación del material, sumado a la forma de producir los libros, y cómo circulan en ámbitos independientes influye en la estética de alguna manera. Se me viene a la mente Diego Arbit: la mayoría de la gente que escribe en esos tonos biográficos trabaja la cuestión de la independencia.

-El máximo exponente de la circulación y la difusión independiente es la Feria del Libro Independiente.

Es un máximo exponente de una serie de cosas. Por ejemplo, que en la FLIA convivan más de 120 puestos habla de que hay una gran producción independiente.
Es un movimiento que no es pequeño y que se mantiene. La FLIA es horizontal y todo el que quiera puede participar. Lo importante es no ser excluyente ni elitista, lo importante es que se haga y que la mayor cantidad de gente posible pueda sumarse a esto. Tiene una cosa más humana y amorosa.
La FLIA tiene tres principios básicos: no se le cobra entrada a la gente; no se le cobra a los que quieran poner su puesto; no se puede llevar material discriminatorio. Los tres puntos van a lo mismo: que nadie se sienta excluido por no tener dinero o porque se hable mal de una condición racial, sexual o cultural.
La FLIA plantea nuevas relaciones en el sentido de cómo producir material, en el sentido de cómo relacionarnos los que producimos el material. También plantea nuevas relaciones entre lectores y escritores. Hay un montón de cosas que se están ensayando.


Así pasó Sebastián Bruzzese por Escrituras Indie. ¡Gracias Seba! (Si te querés poner en contacto con él acá va el link: http://enelauradelsauce.blogspot.com/)
Hay nuevas voces y personajes que tienen mucho para decir y desde Escrituras Indie brindamos el espacio para que todos tomemos la palabra y la activemos. Hay una nueva manera de generar lazos y crear arte.
Ser independiente es generar movimiento colectivo, solidario y amigo, es una manera de pluralizar la palabra. Brindemos por la buena salud de las editoriales, medios y escritorxs independientes.


Nadia Caramella


Masticando mi sueños de Diego Arbit

0 comentarios

“Si me vienen a robar o a matar me voy a defender, pero yo no soy el bueno de esta historia, nos convertimos en mierda, y los que salen, los que nos muestran todos los días en lo que nos convertimos, con su pobreza desnuda, esos son los buenos mis amigos, y si nos quieren matar, desde mi humilde punto de vista, están en todo su derecho.”
Diego Arbit, “Masticando mis sueños”. Edición de autor, 2006.


Cuando me acerqué a Masticando mis sueños, me llamó mucho la atención como estaba compuesto el libro, hecho de “restazos” diferentes entre si, pero que al final hacían a un todo bastante coherente. Les describo el contenido:
• Libros y discos del autor (lista)
• “Masticando mis sueños” (novela corta)
• “Los Martos” (cuento)
• “¿Sos curioso?” (Texto imcompleto)
• Pablo Strucchi y Guillermo de Pósfay (comentario sobre estos escritores independientes)
• “Nos convertimos en mierda” (texto en el que el autor denuncia y comenta la realidad social del 2006, hace especial hincapié en el incendio de la estación Haedo del ferrocarril Sarmiento)
• “Larga vida a El Asunto)(“ (suerte de "alabanza" a la Editorial independiente y en especial a Pablo Strucchi)
• “Otros desconocidos que escriben bien” (lista de escritores y libros en su mayoría editados por editoriales independientes)
• “Unos discos que no puedo dejar de recomendar” (lista de discos también editados por sellos indie)
• Agradecimientos



Gran parte del libro está dedicado a la difusión de otros artistas y en especial a la difusión del arte independiente. El objeto libro es muchas cosas a la vez, además de portar una novela corta y cuentos, pretende difundir un catalogo de artistas y la necesidad de denunciar que “nos convertimos en mierda”. Quizás en esto último está la razón por la cual nacen nuevos espacios culturales (libro-objeto-catálogo de difusión de arte).

Mientras leía la novela corta “Masticando mis sueños”, una escupida saltó del libro directo a mi boca, “degustando gargajo de vieja” así transité por las calles del “valle”. Es una novela muy actual repleta de situaciones cotidianas: el miedo de la clase media al otro. El otro, pobre “monstruoso”, que pronto por hambre y “maldad” terminará asesinando a escupidas a “los buenos trabajadores” para luego comérselos como en un acto de desmembramiento griego. La narración es cruda casi llega a la crudeza de Osvaldo Lamborghini en “El fiord" pero con un anclaje de referencia, codificado en clave fantástica, en el contexto social y político del año 2006 en Argentina.
Esta narración es claramente un retrato donde la violencia, el miedo, la discriminación, la pobreza y el sentimiento de alienación del trabajador están muy presentes en pinceladas fuertes que nos permiten ver con claridad el retrato fantástico de una realidad social difícil de digerir, como que te escupan y te maten “los de las afueras del valle”.
A pesar de las repeticiones que por momentos le dan cierto estilo al escrito y que por otros, hacen tediosa la lectura, el texto tiene varias cualidades entre ellas la manera en que son introducidos los personajes y como se van asociando entre sí.
Hay un narrador personaje llamado Sórdido Birto, luego hay otros personajes o voces que aparecen en diálogos, o sus discursos aparecen narrados en hojas de un diario personal, “El diario de Moco”. Por momentos Moco pasa a ser narrador dentro de la historia hasta que alguien lo mata y toma su lugar en el diario. Es muy interesante encontrar varias perspectivas o narradores en una misma historia presentadas discursivamente de maneras diversas.
Es una buena novela corta, los personajes son interesantes y sus espacios fantásticos están bien diseñados.
Tendremos que leer otras obras de Arbit (tiene varias en su CV literario) para ver con que nos encontramos, esta primera aproximación me resulto interesante porque el escritor logra dar una respuesta fantástica (“Masticando mis sueños”) a lo que bien denunciará en “Nos convertimos en mierda”. Si quieren leerlo les dejo su página Web: http://diegoarbit.com.ar/

¡¡Buena vida a los nuevos escritores!!